nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
En pleno invierno golpea el viento el cristal de mi ventana, abriéndose de repente y entrando con fuerza la nieve que está cayendo, esos momentos me hacen recordar tiempos pasados de cuando vivía en aquel pequeño pueblo en la cima de una montaña que casi siempre lo cubría un manto blanco. Llegan a mi mente recuerdos de una aventura inolvidable, en la que una de mis amigas perdió la vida ascendiendo unos de los picos más altos de las montañas desde donde se podía contemplar con toda su grandeza, parte de casi medio mundo.
Allí para siempre quedó enterrada una verdadera amistad, desde entonces, cada vez que me acerco a ese lugar, el cielo deja caer lágrimas en forma de blancos copos de nieve.
Tere B.O
05-02-2014
05-02-2014
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