esperancita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sumergida en tu presencia
sucumbo a todas tus caricias,
cada vez que te acercas
mi cuerpo y mi ser tiemblan
palpitan al ritmo de tus pulsos.
Es entonces, cuando despierto;
cuando veo tu reflejo hasta en la nada,
es el momento de sentirte,
de despojarme de mi misma
para volver a sentir el calor de tu carne,
de esos labios encendidos
como fogatas agitados con mi viento.
En el hollín dejado de tu flama estoy
siendo remanencia de tus caricias,
el común denominador de tus deseos,
el sol que germina entre tu entraña
que día y noche me hace renacer.