Hoover White
Poeta adicto al portal
Mi niña...
divinidad poética
tiempo de tu crepúsculo.
¡Cantatas para ti, cantatas para ti!
de mi alma llena de esperanza
al ver tu carita ángelada,
Tus manitos de inocencia
y de ternura pura,
tus ojitos fulgurantes
apreciables, adorables,
hasta tu llanto de inocencia
es fácil de amar, pero calla...
que las flores no deben llorar.
Ninfas,
ninfas vamos a ver juntitos
los dos, tú, entre mis brazos
y ahí, veremos la vida
como un lindo ocaso.
Mi niña
moralejas te diré
cuando tus ojitos llenos de
curiosidad quieran hurgar.
Cuentos alegres contaré
cuando tus ojitos quieran descansar,
y cuando la mañana alegre
dichosa de tu iluminar
despierte tu adorable faz,
yo estaré ahí, dándote
los buenos días que se le da
a una princesa de verdad.
Mi niña, calla...
que las flores no deben llorar.
Mi niña...
cantatas para ti, cantatas para ti.
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