La noche, tu ser y el derroche.
Gentilmente embelesada inicia,
-la planteada ruta cubre el trecho-
de noche casual de luna refulgente
y a tu piel va encubierta por Morfeo.
Genialmente encandilada te acaricia,
-la plateada luz pasea sobre el lecho-
derroche de un tocar nada inocente,
y a su suave latir asciende mi deseo.
Impaciente la pasión en sus albores,
-con urgencia del juego de entregarse-
intenta perturbar tu muy tranquilo sueño
y desmerece mis mil formas de adorarte.
Paciente es mi ensoñación de amores
-convergencia para nunca separarse-
inventa renovar como de ti me adueño
y me mece con premura a acariciarte.
En el alma febril entregas mil me florecen,
- el destiempo del amor, es vaciedad -
ya preparo nuevas formas de quererte
el quehacer que lo imagina es un torrente.
En la calma que nuestros amores merecen,
-este tiempo de descanso es bastedad-
ya reparo, no hay misterio en entenderte
eres goce inagotable, irrepetible, diferente.
Unidos nuestros cuerpos, nuestros labios,
-creamos luces encantadas que encendías -
sueños hicimos de ese tiempo electrizante
soñando agotar la más ardiente quimera.
Fundidos de la total entrega sin resabios,
-forjamos dulces crisoles aureolando días-
dueños fuimos del placer más enervante
buscando la fatiga de la dicha duradera.
Gentilmente embelesada inicia,
-la planteada ruta cubre el trecho-
de noche casual de luna refulgente
y a tu piel va encubierta por Morfeo.
Genialmente encandilada te acaricia,
-la plateada luz pasea sobre el lecho-
derroche de un tocar nada inocente,
y a su suave latir asciende mi deseo.
Impaciente la pasión en sus albores,
-con urgencia del juego de entregarse-
intenta perturbar tu muy tranquilo sueño
y desmerece mis mil formas de adorarte.
Paciente es mi ensoñación de amores
-convergencia para nunca separarse-
inventa renovar como de ti me adueño
y me mece con premura a acariciarte.
En el alma febril entregas mil me florecen,
- el destiempo del amor, es vaciedad -
ya preparo nuevas formas de quererte
el quehacer que lo imagina es un torrente.
En la calma que nuestros amores merecen,
-este tiempo de descanso es bastedad-
ya reparo, no hay misterio en entenderte
eres goce inagotable, irrepetible, diferente.
Unidos nuestros cuerpos, nuestros labios,
-creamos luces encantadas que encendías -
sueños hicimos de ese tiempo electrizante
soñando agotar la más ardiente quimera.
Fundidos de la total entrega sin resabios,
-forjamos dulces crisoles aureolando días-
dueños fuimos del placer más enervante
buscando la fatiga de la dicha duradera.