Maite Aranguren
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mudo testigo la luna,
se apaga, en intimidad,
para que llore, las horas,
dejando me rompa el alma,
me desgarre las entrañas,
me atrape, la soledad
Mira triste y compasiva,
me observa,.tras el cristal,
crea tormentas de estrellas,
y hasta mi luna, la bella,
se engalana, se hace llena
esperando en el umbral
Me prestará, generosa,se apaga, en intimidad,
para que llore, las horas,
dejando me rompa el alma,
me desgarre las entrañas,
me atrape, la soledad
Mira triste y compasiva,
me observa,.tras el cristal,
crea tormentas de estrellas,
y hasta mi luna, la bella,
se engalana, se hace llena
esperando en el umbral
sedosas nubes, muy blancas,
para enjugar, si rebosan,
estas lágrimas amargas
Ay mi luna si pudieras
ir corriendo a su ventana
y decirle que le quiero,
hasta el fin de mis mañanas
Ay mi luna yo te pido,
que me ayudes a chocar
dos cometas en su cielo
y alguna estrella fugaz
Y que escriban nuestro nombre,
y lo lean sus luceros,
luminaria de su rostro,
la pasión de dos braseros
Ay mi luna si te apiadas
de este corazón enfermo
y le llevas el mensaje
de un amor que ya es eterno
Ay mi luna, compañera,
de mis noches, tan insomnes
Tócale tú, mi Selene,
abrázale sin temores
Cumple por mí los deseos
de ser sábana que envuelve,
de ser el canto que arrulla,
de ser una paz silente
Ay mi luna, vieja amiga,
que renuevas la añoranza
y despiertas más mi envidia
de velarle en tu distancia
Dile luna que a tus manos
encomiendo su resguardo
Soy mortal, nunca lo olvides,
el molde de un ser humano
resignado y condenado
a morir enamorado
encomiendo su resguardo
Soy mortal, nunca lo olvides,
el molde de un ser humano
resignado y condenado
a morir enamorado