Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Este es un poema de mi madre GRACIELA AGUIRRE, quería tenerlo conmigo, en mi espacio, gracias MAMÁ!
Mis ojos dilucidaron un sueño,
alas de luz reposando en mis manos
un aura divino flotando
entre mis dedos,
latente sentimiento atesorado.
.
Una flébil plegaria elevo,
eco de mi hondo sentir,
que la deidad cure mis heridas
y mi sangrante corazón
vuelva a latir.
soñé...
Que con luminarias
destelladas en un manto lánguido,
las huellas de melancolías
se dispersaban en la bruma de un atardecer.
y una suerte de arcoíris desparramado
teñía el cielo gris de colores
aferrándolo al paisaje a un cromático reverdecer."
Hoy al abordar mis ojos,
lejos de mis sueños y cerca del alba,
pude sentir la luz, que en silueta
tomó mi mano con mucha calma.
Era mi hijo aquel divino aura,
Y mis nietos dos estrellas
que al lado de su padre refulgían,
Pintando toda las sombras,
Iluminando mí camino,
entonces comprendí la suerte que tenía,
¡tanto amor aquí a mi lado!
los abracé y sonreí con alegría.
Graciela Aguirre.
Mis ojos dilucidaron un sueño,
alas de luz reposando en mis manos
un aura divino flotando
entre mis dedos,
latente sentimiento atesorado.
.
Una flébil plegaria elevo,
eco de mi hondo sentir,
que la deidad cure mis heridas
y mi sangrante corazón
vuelva a latir.
soñé...
Que con luminarias
destelladas en un manto lánguido,
las huellas de melancolías
se dispersaban en la bruma de un atardecer.
y una suerte de arcoíris desparramado
teñía el cielo gris de colores
aferrándolo al paisaje a un cromático reverdecer."
Hoy al abordar mis ojos,
lejos de mis sueños y cerca del alba,
pude sentir la luz, que en silueta
tomó mi mano con mucha calma.
Era mi hijo aquel divino aura,
Y mis nietos dos estrellas
que al lado de su padre refulgían,
Pintando toda las sombras,
Iluminando mí camino,
entonces comprendí la suerte que tenía,
¡tanto amor aquí a mi lado!
los abracé y sonreí con alegría.
Graciela Aguirre.