Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
.
quisiera liberar tu piel del olvido,
de la costumbre, de la monotonía
que como tic tac se le repite una
y otra vez sin convertirse en ruido,
liberarla de esa lluvia fina y pertinaz
que ya no moja y que apaga por las
noches los gemidos,
quisiera convertir mis dedos en pincel
para garabatear sobre las curvas de tu espalda
un verso que te incendie hasta que supliques
otro y luego otro que te libere de los tabúes
y los prejuicios con su fuego y no te quede
más que apagarlo con la humedad
que brote de tu cuerpo,
quisiera enredarte con mis letras desde
el cuello hasta el tobillo acentuando
los rincones y los valles y las crestas
que solo acarician las gotas de la ducha,
que solo calientan las cobijas y la cama
y la imaginación que se desborda al final
del día cuando apagas tus ojos de ceniza,
quisiera que supieras que tu piel despierta
ganas de escribir en ti, de escribir a tinta suelta,
de escribir con tinta blanca,
de jugar a que acaricio y no los rincones
y las curvas de tu cuerpo, de beber lo más
dulce de la fruta del pecado que nació
de ti cual si fuera tu imagen y tu semejanza,
quisiera encontrar la pócima perfecta para
liberarme de las ganas de tu piel y liberarla
a ella de las faltas de caricias que la marchitan
noche a noche y que no fuera sexo para no
encontrarme de frente a la locura o al embrujo,
quisiera convertirte en papel o lienzo
y escribir sobre tu piel las buenas letras
con sus malas palabras para revivir en ti
la poesía de la luna con todos sus aullidos.
Due 13 febrero 2014. En una noche recordando una charla de esas que comienza con una broma y terminan en el cielo.
quisiera liberar tu piel del olvido,
de la costumbre, de la monotonía
que como tic tac se le repite una
y otra vez sin convertirse en ruido,
liberarla de esa lluvia fina y pertinaz
que ya no moja y que apaga por las
noches los gemidos,
quisiera convertir mis dedos en pincel
para garabatear sobre las curvas de tu espalda
un verso que te incendie hasta que supliques
otro y luego otro que te libere de los tabúes
y los prejuicios con su fuego y no te quede
más que apagarlo con la humedad
que brote de tu cuerpo,
quisiera enredarte con mis letras desde
el cuello hasta el tobillo acentuando
los rincones y los valles y las crestas
que solo acarician las gotas de la ducha,
que solo calientan las cobijas y la cama
y la imaginación que se desborda al final
del día cuando apagas tus ojos de ceniza,
quisiera que supieras que tu piel despierta
ganas de escribir en ti, de escribir a tinta suelta,
de escribir con tinta blanca,
de jugar a que acaricio y no los rincones
y las curvas de tu cuerpo, de beber lo más
dulce de la fruta del pecado que nació
de ti cual si fuera tu imagen y tu semejanza,
quisiera encontrar la pócima perfecta para
liberarme de las ganas de tu piel y liberarla
a ella de las faltas de caricias que la marchitan
noche a noche y que no fuera sexo para no
encontrarme de frente a la locura o al embrujo,
quisiera convertirte en papel o lienzo
y escribir sobre tu piel las buenas letras
con sus malas palabras para revivir en ti
la poesía de la luna con todos sus aullidos.
Due 13 febrero 2014. En una noche recordando una charla de esas que comienza con una broma y terminan en el cielo.
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