Tiene tu fragancia el aire que respiro
Edelabarra y Ligia
Es tu bondad paciente y es sincera,
con la calma de límpida corriente
que sin correr es bálsamo viviente
y es lo que obliga al mundo que te quiera.
Tiene el verde y azul del agua pura,
que me captura
con su artilugio,
bello refugio,
dulce consuelo
de mi desvelo,
que suave lava persistentes sales
alejando de mí todos los males.
Es tu cálida voz el aliciente
cuando tirita el verbo de tu labio
y en tu verso me das consejo sabio
mientas la angustia tórnase inclemente.
Y si la noche apaga sus cerillos
saltan los brillos
desde tus ojos
y mis abrojos
vuélvense calma
dentro del alma
donde resguardo el eco de tu risa
mientras el tiempo fúgase de prisa.
Brota el verso nacido de tu pluma
como el agua que escurre entre las manos,
parece el mar que admiro en los veranos,
que ornamenta las olas con su espuma.
Como brotando de fecunda fuente,
corre silente,
ora sensible,
casi inaudible,
ora canoro
y tan sonoro,
que obliga al despertar en la espesura
y correr a abrevar en su frescura.
Como al trigal de grácil vestidura
viste de luz el sol con su linterna,
tu halago empápame de lumbre eterna
y si tu voz me nombra con lisura
se desperezan rápido las horas
que sin demoras
traen tu abrazo
con el retazo
de maja luna
que a la moruna
dama noctívaga le da su encanto
y unge de luz el azabache manto.
febrero, 2014
Edelabarra y Ligia