Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Eres la amante nueva;
la de siempre.
La que se fuera;
la que volvió.
La de la piel de melocotón.
La que tiene miel en su panal,
hecha de mil abejas.
La de mirada sensual,
de pasión...
Entre tus piernas;
eres volcán en erupción,
yo nieve en tu sartén.
Me vuelves agua hirviendo.
Soy tu adicción.
El que susurra a tu piel
la llamada del amor.
La llamarada que creas...
Como siempre,
como nunca,
entre tus piernas.
Eres la que se baña en mi lago
-yo vivo debajo de tu ropa,
agazapado-
escalando tus montañas;
comiendo tus pecados,
bebiéndome tus aguas,
adentrándome en tus simas;
el que deseas,
como siempre...
Entre tus piernas.
la de siempre.
La que se fuera;
la que volvió.
La de la piel de melocotón.
La que tiene miel en su panal,
hecha de mil abejas.
La de mirada sensual,
de pasión...
Entre tus piernas;
eres volcán en erupción,
yo nieve en tu sartén.
Me vuelves agua hirviendo.
Soy tu adicción.
El que susurra a tu piel
la llamada del amor.
La llamarada que creas...
Como siempre,
como nunca,
entre tus piernas.
Eres la que se baña en mi lago
-yo vivo debajo de tu ropa,
agazapado-
escalando tus montañas;
comiendo tus pecados,
bebiéndome tus aguas,
adentrándome en tus simas;
el que deseas,
como siempre...
Entre tus piernas.
Última edición: