Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Me acostumbré:
buscaba en las letras de la poesía,
la cura a la rutina de una vida larga.
Hoy, simplemente estoy acostumbrado:
no se vivir sin el arañazo de los celos
que como a un niño, me provocaba el aire;
ése que rozaba tu cuerpo
y me traía el perfume de tu feminidad.
Te extraño;
extraño amanecer cerca de tu pelo
y que mi mano busque el tacto tibio
de una piel que aún huela a mis besos:
No recuerdo haber vivido antes de ti,
y mis tristes manos, ya no saben escribir
aquellos relatos bellos
que buscaban el camino de tu cuerpo.
Me acostumbré a extrañarte...
buscaba en las letras de la poesía,
la cura a la rutina de una vida larga.
Hoy, simplemente estoy acostumbrado:
no se vivir sin el arañazo de los celos
que como a un niño, me provocaba el aire;
ése que rozaba tu cuerpo
y me traía el perfume de tu feminidad.
Te extraño;
extraño amanecer cerca de tu pelo
y que mi mano busque el tacto tibio
de una piel que aún huela a mis besos:
No recuerdo haber vivido antes de ti,
y mis tristes manos, ya no saben escribir
aquellos relatos bellos
que buscaban el camino de tu cuerpo.
Me acostumbré a extrañarte...
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