Acaso estaré muerta
El hecho de romper blancuras de papel,
desencaja la boca y desata distancias.
Y me siento,
no sé en qué escalón de vida,
no sé en qué escalón de muerte.
Y escondo la cabeza entre manos grises
(ademán de atrapar el alma)
zurciendo heridas delicadamente;
y lamo la sangre que fluye
con la triste esponja de este poema.
Me siento y fumo
un cigarro sin mirada,
labios que acarician el silencio
y el sin motivo de la punta de los dedos.
Perdida en esta falta de valor,
sosegadamente en letargo, mientras fumo,
siento que soy parte de la noche.
Percibo que no tendré amanecer,
es mucha la calma cuando la noche engulle.
Sentada, medito el deseo de llanto,
el drama interior, las ganas de gritar.
Estoy paralizada, a manera
de quien cae al vació y siente
cómo cae en el espacio:
donde no hay eco, tan solo fin,
y principio, y postura fetal,
y sosiego.
Acaso estaré muerta,
flotando en la desdicha
de este último sentimiento.
Tengo miedo de abrir los brazos,
miedo a emigrar de este útero materno,
que explote en mis ojos las tristeza.
Acaso estaré muerta,
o será, posiblemente,
tan sólo un deseo.
El hecho de romper blancuras de papel,
desencaja la boca y desata distancias.
Y me siento,
no sé en qué escalón de vida,
no sé en qué escalón de muerte.
Y escondo la cabeza entre manos grises
(ademán de atrapar el alma)
zurciendo heridas delicadamente;
y lamo la sangre que fluye
con la triste esponja de este poema.
Me siento y fumo
un cigarro sin mirada,
labios que acarician el silencio
y el sin motivo de la punta de los dedos.
Perdida en esta falta de valor,
sosegadamente en letargo, mientras fumo,
siento que soy parte de la noche.
Percibo que no tendré amanecer,
es mucha la calma cuando la noche engulle.
Sentada, medito el deseo de llanto,
el drama interior, las ganas de gritar.
Estoy paralizada, a manera
de quien cae al vació y siente
cómo cae en el espacio:
donde no hay eco, tan solo fin,
y principio, y postura fetal,
y sosiego.
Acaso estaré muerta,
flotando en la desdicha
de este último sentimiento.
Tengo miedo de abrir los brazos,
miedo a emigrar de este útero materno,
que explote en mis ojos las tristeza.
Acaso estaré muerta,
o será, posiblemente,
tan sólo un deseo.