Fausto Rimbaud Williams
Poeta recién llegado
Celeste orquesta de himnos, rumor de olas quebrándose,
Irene, eres brizna encendida en la noche oscura,
Fuego ardiente, ebrio huracán, relámpago de espuma,
Se enredan en tus ojos las estrellas más grandes.
Mi mano es sedienta araña que cruza escondiéndose
En tu áurea melena, hasta hundirse en tu alma pura,
Mientras nuestro amor se abre como una flor de luna
A la orilla del crepúsculo, en su ocaso errante.
He ido enterrando en la agria oquedad de tu recuerdo
Un cántico helado, un beso que se pierde en lágrimas,
Todo un criadero de ausencias que no riega el tiempo.
Como una sombra entre ruinas, mi voz se adelgaza
Hasta encontrar tu oído, hasta extinguir el silencio,
Y entonces una palabra, y una sonrisa bastan.
Irene, eres brizna encendida en la noche oscura,
Fuego ardiente, ebrio huracán, relámpago de espuma,
Se enredan en tus ojos las estrellas más grandes.
Mi mano es sedienta araña que cruza escondiéndose
En tu áurea melena, hasta hundirse en tu alma pura,
Mientras nuestro amor se abre como una flor de luna
A la orilla del crepúsculo, en su ocaso errante.
He ido enterrando en la agria oquedad de tu recuerdo
Un cántico helado, un beso que se pierde en lágrimas,
Todo un criadero de ausencias que no riega el tiempo.
Como una sombra entre ruinas, mi voz se adelgaza
Hasta encontrar tu oído, hasta extinguir el silencio,
Y entonces una palabra, y una sonrisa bastan.