Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor, cuando regreses de ese lugar
que sueles frecuentar dentro de ti,
ese, que te abstrae hasta el punto de hacer
tus ojos empañar o tu boca sonreír,
tráele unas gotas de esa agüita de alma
mal llamada lágrima a mi mustio sentir.
O si sonríes optimista, tráele mejor
un ramo alentador de tu edén de alegrías
al tan reprimido por desestimado
manifiesto tibio de mi expectativa.
Que es y lo sabes, nada menos que,
el candil vehemente de tu flama efímera.
que sueles frecuentar dentro de ti,
ese, que te abstrae hasta el punto de hacer
tus ojos empañar o tu boca sonreír,
tráele unas gotas de esa agüita de alma
mal llamada lágrima a mi mustio sentir.
O si sonríes optimista, tráele mejor
un ramo alentador de tu edén de alegrías
al tan reprimido por desestimado
manifiesto tibio de mi expectativa.
Que es y lo sabes, nada menos que,
el candil vehemente de tu flama efímera.
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