Yo ya no te reconozco.
Me partiste a la mitad.
No sé quien eres.Te pareces
a un recuerdo, a algo
distante. Creo, ahora,
poder ver en ti aquello
que sospechaba, algo
fingido, el reverso de
la palma de la mano que
me dabas, según tú, con fe
sincera. Qué extraño me
resulta de pronto todo:
Tú, yo y el decir nosotros
y que ellos nos reconozcan
como un par. Yo ya no
quiero y tú nunca
pudiste. Por ello, desde
ahora, tú en tu cama
y yo en la mía.
Dijiste las mentiras que
para mi eran verdad.
Nunca tuve lo que tú
pedías, ni tú lo que yo
quería. Triste juego,
sin diversión, o premio,
el nuestro. Me despido,
así, con la cara
un tanto agachada
y plomo en el lagrimal
Me partiste a la mitad.
No sé quien eres.Te pareces
a un recuerdo, a algo
distante. Creo, ahora,
poder ver en ti aquello
que sospechaba, algo
fingido, el reverso de
la palma de la mano que
me dabas, según tú, con fe
sincera. Qué extraño me
resulta de pronto todo:
Tú, yo y el decir nosotros
y que ellos nos reconozcan
como un par. Yo ya no
quiero y tú nunca
pudiste. Por ello, desde
ahora, tú en tu cama
y yo en la mía.
Dijiste las mentiras que
para mi eran verdad.
Nunca tuve lo que tú
pedías, ni tú lo que yo
quería. Triste juego,
sin diversión, o premio,
el nuestro. Me despido,
así, con la cara
un tanto agachada
y plomo en el lagrimal