I
La paloma fue agredida para hacerla sucumbir. Por ello la hora negra intenta decretar su brazo amargo. El sello rueda por el solio para apresurar el coro de la hecatombe.
II
Los caminos se incendian, los ríos desaguan como un vino infecto, todas las aves van eternizando el oficio del cuervo.
La presencia del rojo palafrén en la ciudadela, origina baladros excedentes del tropel sin honra, urgiendo al homicidio instintivo.
III
Las circunstancias son irreversibles. El díscolo jinete, desenvainando el acero, ha deshecho el olivo.
Última edición: