Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Con los ojos vendados
sentado entre palabras que los cierran a la mañana,
veo los minutos descolgándose sin prisa ni demora
sobre el acantilado de tus hombros.
Como se cierran mis ojos cierro también la voluntad
de retener un poema verso por verso para poder contártelo.
No sé cómo decirte
que tus ojos tienen el color de la lluvia ya metida en abril.
Si tengo que aprender a describirlo;
una amapola justifica el verbo exagerado encerrado entre mis palabras.
.......Por eso cuido tanto las cosas que te digo,
..........por eso medito sobre imágenes dudosas para encontrar deseos,
.............por eso adivino que tus labios son materia viva y advierto el orgullo de tu escote,
.................por eso los botones de tu vestido pierden su vergüenza.
De nuevo ahí la presentida luz de abril, entre tus pechos,
entonces comprendo que puedo cobrármela por adelantado.
Me basta tu boca para justificarme
y cuando me convoque a declarar mis intenciones,
aunque sólo me escuche tu mirada de nube,
será firme el beso.
Tu sonrisa en desorden es un lugar inhóspito
y tu cuerpo una razón de estado sentimental.
Mi anhelo; la sombra que camina dos pasos por delante
para enfriar el ardor que se esconde detrás de tu cabello.
Pero existen lugares intermedios
donde el amor se deshiela
y se transforma en el temblor de los deseos.
Negarlo es imposible y caigo sin remedio.
.....Llega el susurro de tu vientre
.........y me embriaga la mirada con la luz que al aire reverbera.
............Olor de primavera, color de claridad,
.................brillo en los ojos, asombro entre las manos
.....................y los minutos latiendo en el temblor de la carne.
........................
.................................Descubro una amapola oculta entre las sombras de tu vestido,
............................................me inclino hacia ella
.................................................y entre mis palabras la encarcelo.
................
sentado entre palabras que los cierran a la mañana,
veo los minutos descolgándose sin prisa ni demora
sobre el acantilado de tus hombros.
Como se cierran mis ojos cierro también la voluntad
de retener un poema verso por verso para poder contártelo.
No sé cómo decirte
que tus ojos tienen el color de la lluvia ya metida en abril.
Si tengo que aprender a describirlo;
una amapola justifica el verbo exagerado encerrado entre mis palabras.
.......Por eso cuido tanto las cosas que te digo,
..........por eso medito sobre imágenes dudosas para encontrar deseos,
.............por eso adivino que tus labios son materia viva y advierto el orgullo de tu escote,
.................por eso los botones de tu vestido pierden su vergüenza.
De nuevo ahí la presentida luz de abril, entre tus pechos,
entonces comprendo que puedo cobrármela por adelantado.
Me basta tu boca para justificarme
y cuando me convoque a declarar mis intenciones,
aunque sólo me escuche tu mirada de nube,
será firme el beso.
Tu sonrisa en desorden es un lugar inhóspito
y tu cuerpo una razón de estado sentimental.
Mi anhelo; la sombra que camina dos pasos por delante
para enfriar el ardor que se esconde detrás de tu cabello.
Pero existen lugares intermedios
donde el amor se deshiela
y se transforma en el temblor de los deseos.
Negarlo es imposible y caigo sin remedio.
.....Llega el susurro de tu vientre
.........y me embriaga la mirada con la luz que al aire reverbera.
............Olor de primavera, color de claridad,
.................brillo en los ojos, asombro entre las manos
.....................y los minutos latiendo en el temblor de la carne.
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.................................Descubro una amapola oculta entre las sombras de tu vestido,
............................................me inclino hacia ella
.................................................y entre mis palabras la encarcelo.
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