Emmanuel Delawer
Poeta fiel al portal
Ahí estaba su mirada,
La dulzura en una sola palabra,
En una expresión de deseo penetrante
Seduce mi alma a querer amarla,
Para designar una emoción,
Es tierna entre lo plácido y lo sensual;
Su belleza todo lo ilumina,
En Sus ojos veo fluir el placer sexual,
Como un aroma que enamora la ternura,
Ella provoca mi transgresión,
A lo más bello que se pueda imaginar,
Me da la sensación de que me observa,
Queriéndola en todo momento amar,
Más haya de su sensualidad,
Yo observo su figura plácida
Esperando a que llegue a amarle,
Que a su placidez eleve ante un altar.
Su erotismo acelera mi intranquilidad,
Mientras es deseada por el deseo que me desea,
Solo quiero tenerla a ella,
A la que duerme en mis sentidos,
A la que en mis sueños ha de estar,
Más haya del placer y las palabras,
Evoque en su ser la dulzura,
De el te quiero sublime, del querer de las miradas,
En la emoción de sus bellos ojos,
En la espera de un amor que no llega,
Quisiera siempre sentir lo que transmite
Su querer queriéndose enamorar,
Mi amor queriéndola besar,
Desnudar poco a poco su piel
Sintiendo en el corazón, la pasión del que ama,
La absolución del fuego que te hace enmudecer o gritar de placer,
Con la sutileza en sus labios se apodera de mí ser,
Mientras el apasionamiento se consume de lujuria hasta el amanecer,
Sintiendo en su interior la mesura,
Que me hace superar los tristes momentos que mueren a su lado,
Y al escuchar su voz no hay escape,
Que soy un prisionero de su voluntad atrapado por su ternura en mi soledad,
Afligido en mi alma quebrantada,
Por amar como en una rosa su hermosura,
Acoplando en sus pétalos a los suspiros
Que ya no envenenan las heridas
Como una música que penetra en mis sentidos, me quede aquí
Deseando a la mas bella, a la sonriente,
Mientras plácido paralizo el momento,
En que me deleito en tu adentro,
Entre lo plácido y lo erótico
Lo místico y lo exótico,
Amando a los mudos testigos
De la noche en su deleite,
A media luz besando tus ojos
Descubriendo en cada mirada,
El brillo de los mismos más enamorados,
Y es que la quiero desde el primer segundo,
Que vi tu imagen en este mundo.
Sueña con lo que siempre he sido,
Aunque sigo por tus ojos aun hechizado,
Dime ¿quien así ha pensado tenerte?,
Estremecerte desde adentro y hacia fuera,
Buscando en tu lengua el deseo,
Que me ha seducido hasta adorar tu pupila,
Haciéndome un enamorado del pleno amor,
Donde el deleite es pasión,
Hasta ser parte de tu aroma,
En tu boca, tu voz,
Y del centro de tu existencia:
La pasión del deseo en tus besos,
Sintiendo el aliento que te adora,
Que no sucumbe al olvido,
¿Como no sentir esa emoción?
En el roce de tu boca,
Yo duermo plácido en tu ternura,
Enternecido por tu sabiduría
En la tierna sensualidad que me provoca,
Y me condena a querer ser más que tu amigo,
O a enmudecer con rabia esta razón,
Para el placer de quien ahora la ama
En la sensual placidez que nunca será mía,
Por cometer el pecado de amar a una amiga.
Dedicado a Dayanita.
La dulzura en una sola palabra,
En una expresión de deseo penetrante
Seduce mi alma a querer amarla,
Para designar una emoción,
Es tierna entre lo plácido y lo sensual;
Su belleza todo lo ilumina,
En Sus ojos veo fluir el placer sexual,
Como un aroma que enamora la ternura,
Ella provoca mi transgresión,
A lo más bello que se pueda imaginar,
Me da la sensación de que me observa,
Queriéndola en todo momento amar,
Más haya de su sensualidad,
Yo observo su figura plácida
Esperando a que llegue a amarle,
Que a su placidez eleve ante un altar.
Su erotismo acelera mi intranquilidad,
Mientras es deseada por el deseo que me desea,
Solo quiero tenerla a ella,
A la que duerme en mis sentidos,
A la que en mis sueños ha de estar,
Más haya del placer y las palabras,
Evoque en su ser la dulzura,
De el te quiero sublime, del querer de las miradas,
En la emoción de sus bellos ojos,
En la espera de un amor que no llega,
Quisiera siempre sentir lo que transmite
Su querer queriéndose enamorar,
Mi amor queriéndola besar,
Desnudar poco a poco su piel
Sintiendo en el corazón, la pasión del que ama,
La absolución del fuego que te hace enmudecer o gritar de placer,
Con la sutileza en sus labios se apodera de mí ser,
Mientras el apasionamiento se consume de lujuria hasta el amanecer,
Sintiendo en su interior la mesura,
Que me hace superar los tristes momentos que mueren a su lado,
Y al escuchar su voz no hay escape,
Que soy un prisionero de su voluntad atrapado por su ternura en mi soledad,
Afligido en mi alma quebrantada,
Por amar como en una rosa su hermosura,
Acoplando en sus pétalos a los suspiros
Que ya no envenenan las heridas
Como una música que penetra en mis sentidos, me quede aquí
Deseando a la mas bella, a la sonriente,
Mientras plácido paralizo el momento,
En que me deleito en tu adentro,
Entre lo plácido y lo erótico
Lo místico y lo exótico,
Amando a los mudos testigos
De la noche en su deleite,
A media luz besando tus ojos
Descubriendo en cada mirada,
El brillo de los mismos más enamorados,
Y es que la quiero desde el primer segundo,
Que vi tu imagen en este mundo.
Sueña con lo que siempre he sido,
Aunque sigo por tus ojos aun hechizado,
Dime ¿quien así ha pensado tenerte?,
Estremecerte desde adentro y hacia fuera,
Buscando en tu lengua el deseo,
Que me ha seducido hasta adorar tu pupila,
Haciéndome un enamorado del pleno amor,
Donde el deleite es pasión,
Hasta ser parte de tu aroma,
En tu boca, tu voz,
Y del centro de tu existencia:
La pasión del deseo en tus besos,
Sintiendo el aliento que te adora,
Que no sucumbe al olvido,
¿Como no sentir esa emoción?
En el roce de tu boca,
Yo duermo plácido en tu ternura,
Enternecido por tu sabiduría
En la tierna sensualidad que me provoca,
Y me condena a querer ser más que tu amigo,
O a enmudecer con rabia esta razón,
Para el placer de quien ahora la ama
En la sensual placidez que nunca será mía,
Por cometer el pecado de amar a una amiga.
Dedicado a Dayanita.