kique
Poeta que considera el portal su segunda casa
Faros deslumbrantes.
Después de cenar, salió a comprar tabaco como muchas noches, pero esta vez, al cruzar la calle, un maniquí de gibara falda y carmín, en un flamante deportivo y luces de largo alcance, interrumpió su camino.
No más de unos meses han pasado y el carmín voló en velero, el mini trapo que dejó como trofeo, es con el que ahora limpias las gotas amargas de tu cara, y así vagas, andrajoso y cabizbajo, por los muelles de la bahía, en busca de alguna colilla y unas monedas, que te remitan a tu otrora monotonía.
Apenas recuerda como perdió la cartera .
Después de cenar, salió a comprar tabaco como muchas noches, pero esta vez, al cruzar la calle, un maniquí de gibara falda y carmín, en un flamante deportivo y luces de largo alcance, interrumpió su camino.
No más de unos meses han pasado y el carmín voló en velero, el mini trapo que dejó como trofeo, es con el que ahora limpias las gotas amargas de tu cara, y así vagas, andrajoso y cabizbajo, por los muelles de la bahía, en busca de alguna colilla y unas monedas, que te remitan a tu otrora monotonía.
Apenas recuerda como perdió la cartera .