Amelia Duna
Poeta recién llegado
Permítame levantarme, señorita
invitarle una taza de té.
Envolverme en su aroma de jazmín
y leve de sudor.
Mirar sus labios y deleitarme
con ese color rosa que tienen.
Permítame observar cómo se quita los guantes
y sonríe antes de beber.
Cómo el sol hace que sus ojos
parezcan pequeñas llamas en sus cuencas.
Avellanas transparentes.
Me complace que sean las cinco de la tarde
y Ud. esté aquí, con éste hombre feliz.
Un pobre hombre, ahora feliz,
que le roba un poco de su tiempo.
Le aseguro no se arrepentirá.
Señorita, me complace escucharla.
Ver cómo aprieta un poco el mantel de la mesa,
voltea para mirar a su alrededor,
y luego observa las rosas de la porcelana.
Mi parte favorita es cuando vuelve la mirada
y se encuentra con la de éste caballero.
Cuando me dedica una sonrisa y su cabello
destella a través del sol.
Permítame decirle, que su vestido es exquisito
y su cuello perfecto.
Mientras me habla sobre su día
e intento concentrarme en lo que dice
por que toda Ud. me distrae.
Envolverme en su aroma a Jazmín.
Permítame, señorita, quedarme para siempre
a las cinco de ésta tarde.
Marzo,2014
invitarle una taza de té.
Envolverme en su aroma de jazmín
y leve de sudor.
Mirar sus labios y deleitarme
con ese color rosa que tienen.
Permítame observar cómo se quita los guantes
y sonríe antes de beber.
Cómo el sol hace que sus ojos
parezcan pequeñas llamas en sus cuencas.
Avellanas transparentes.
Me complace que sean las cinco de la tarde
y Ud. esté aquí, con éste hombre feliz.
Un pobre hombre, ahora feliz,
que le roba un poco de su tiempo.
Le aseguro no se arrepentirá.
Señorita, me complace escucharla.
Ver cómo aprieta un poco el mantel de la mesa,
voltea para mirar a su alrededor,
y luego observa las rosas de la porcelana.
Mi parte favorita es cuando vuelve la mirada
y se encuentra con la de éste caballero.
Cuando me dedica una sonrisa y su cabello
destella a través del sol.
Permítame decirle, que su vestido es exquisito
y su cuello perfecto.
Mientras me habla sobre su día
e intento concentrarme en lo que dice
por que toda Ud. me distrae.
Envolverme en su aroma a Jazmín.
Permítame, señorita, quedarme para siempre
a las cinco de ésta tarde.
Marzo,2014
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