viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luz que el quicio de tu carne abierta
derrama en mi hambre de sobrevivir.
Como un deseo rubio que estimula
cada latido intencionado.
Somos cuatro en la mesa;
cardinales extremados,
sobredimensionados,
pilares inconmensurables.
Guerreros familiares en la sagrada cruzada
de cambiar el orden del universo.
En la concentración ...
Casi dejamos que el pollo se enfriara.
Cuando llegó el café ...
Ya habíamos logrado mejorar el mundo.
derrama en mi hambre de sobrevivir.
Como un deseo rubio que estimula
cada latido intencionado.
Somos cuatro en la mesa;
cardinales extremados,
sobredimensionados,
pilares inconmensurables.
Guerreros familiares en la sagrada cruzada
de cambiar el orden del universo.
En la concentración ...
Casi dejamos que el pollo se enfriara.
Cuando llegó el café ...
Ya habíamos logrado mejorar el mundo.
:: ::
:: ::