salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
San Valentín ha llorado
con lágrimas silenciosas.
También lloraron las rosas,
rosas que nadie ha comprado.
Los claveles, olvidados,
no volverán a brotar,
al ver las rosas llorar
por amores despechados.
Lágrimas ardientes, bellas,
también el cielo derrama
por el amor de una dama,
salpicandola de estrellas.
Compre una estrella señor.
Una estrella, solo una,
para calmar a la Luna
que también llora de amor.
Llora un "te quiero" bordado
en bordes de primavera.
Llora, perdido en la espera,
en un cajón, encerrado.
Llora un beso, sin consuelo,
por los labios olvidado.
Llora carmín incendiado
cubriendo, de rojo, el suelo.
Una sombra peregrina
que de lo oscuro se alumbra,
llora bajo la penumbra
de la desgastada esquina.
Junto a lágrimas recita
oración de abandonada,
por esa luz apagada
que nunca acudió a su cita.
Llora el amor desgastado,
que está amando sin amar,
que llora por no llorar
lo que siente recordado.
Por el llanto, que se implora,
se ha formado un mar de olvido
donde nada lo vivido,
donde el pasado se añora.
Solo mis ojos, amor,
derraman llanto liviano.
lo demás es llanto vano,
son lágrimas de dolor.
Todo lo que digo, aquí,
amor te lo escribo a ti
Luz y Sol de mi armonía,
lucero de mis desvelos,
alumbras todos mis cielos
y mi oscuridad es día.
Al igual que el primer día
que te dí mi corazón,
hoy, y con mas ilusión,
me entrego a ti, vida mía.
Mi llorar es de alegría
caminando en tu sendero.
Soy tu ardiente prisionero,
nada de mi ser se libra
y, mi mas secreta fibra,
al mundo grita: "TE QUIERO"
Manuel Sal Menéndez
con lágrimas silenciosas.
También lloraron las rosas,
rosas que nadie ha comprado.
Los claveles, olvidados,
no volverán a brotar,
al ver las rosas llorar
por amores despechados.
Lágrimas ardientes, bellas,
también el cielo derrama
por el amor de una dama,
salpicandola de estrellas.
Compre una estrella señor.
Una estrella, solo una,
para calmar a la Luna
que también llora de amor.
Llora un "te quiero" bordado
en bordes de primavera.
Llora, perdido en la espera,
en un cajón, encerrado.
Llora un beso, sin consuelo,
por los labios olvidado.
Llora carmín incendiado
cubriendo, de rojo, el suelo.
Una sombra peregrina
que de lo oscuro se alumbra,
llora bajo la penumbra
de la desgastada esquina.
Junto a lágrimas recita
oración de abandonada,
por esa luz apagada
que nunca acudió a su cita.
Llora el amor desgastado,
que está amando sin amar,
que llora por no llorar
lo que siente recordado.
Por el llanto, que se implora,
se ha formado un mar de olvido
donde nada lo vivido,
donde el pasado se añora.
Solo mis ojos, amor,
derraman llanto liviano.
lo demás es llanto vano,
son lágrimas de dolor.
Todo lo que digo, aquí,
amor te lo escribo a ti
Luz y Sol de mi armonía,
lucero de mis desvelos,
alumbras todos mis cielos
y mi oscuridad es día.
Al igual que el primer día
que te dí mi corazón,
hoy, y con mas ilusión,
me entrego a ti, vida mía.
Mi llorar es de alegría
caminando en tu sendero.
Soy tu ardiente prisionero,
nada de mi ser se libra
y, mi mas secreta fibra,
al mundo grita: "TE QUIERO"
Manuel Sal Menéndez
Última edición: