Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quiso tenerlo cerca de la calidez repleta de abrazos y de rutina...
se despojó de sueños y rehusó la premura para asilarse bajo las sábanas.
Imitó los gestos de su amado, tullida por no hallar devolución.
Se alisó de esfuerzos y bañó su miedo en el charco inapropiado de la angustia.
Lo imaginó brotando, como la yerba caliente,
sintonizando ecos en su garganta,
mojando almohadas con la fuerza de un "hasta siempre"
atravesando pies de página en el tiempo.
Comprimió sus labios incapaces de entablar un diálogo celeste
peinando desiertos, bajo las aguas.
Apenas podía comunicar su silencio respirando la avidez de paredes encaladas.
Adornada con los ecos... de sus ojos que hoy
sólo serían enigmáticos destellos de nada.
Expulsó una propuesta allanada por el infinito de soberbia de su ventana...
y asomó la sonrisa que estrenaría en su mañana.
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