yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ay de ti corazón que nacida de un zapato
tiendes a volver sobre tus alas
hasta el filo infinito de la nariz de tus dragones,
toda esta tristeza es infinita y sonrosada
ante el fuego en bolitas
que comprabas con tus impulsos de domingo.
Que desgarriate en las suelas de los lunes,
que enero en cápsulas,
que inmensidad en efectivo!
Pero al volver se quedan calvas las ganas de bailarse
de tus tres vulvas,
se queda huérfana de sal tu viuda-absurda
y todos nos quedamos embobados
cuando tus pechos se consumen en letargos.
Yo también compraba a Onan con colegialas
y frustraba la moral de los colegas
cuando bebíamos palmo a palmo
la piel interior de nuestras venas.
Por el Cristo de Bagdad no apuestes nada!
NO compres supresiones ergonómicas,
huye de prisa antes que las larvas de tus pies
echen raíces
y termines en el fango de un motel
sudando mierda.
Como es corazón que tus enjambres
se queden suspendidos de tus cejas?
Disimulas,
saltas,
eludes
reculas,
y muerdes;
es tu feble
intento de dormir antes de irte
y te miras en distancia trepada en un tren
que vas perdiendo.
Desnudate entonces antes que terminen de tragarte
tantas ropas,
esculpe puntapiés en tu vestido,
escupe las anguilas de tus guantes
y traga
la copa roja que sumerges en tus nalgas.
El dolor de tu estómago,
la necedad de tu nariz
y tus insectos que van ladrando como perros
enfermizos.
Haz la pausa que tus manos te requieren,
comete todos los timbres antes de irte
y deja en mis principios los coágulos de cristal
con que te afeitas.
Todas las verdades pútridas
que destellan alrededor de tus falacias.
Son centinelas de tu,
son ministerios de yo.
Estoy harto de matarte
y no veo bien el absorberte.
tiendes a volver sobre tus alas
hasta el filo infinito de la nariz de tus dragones,
toda esta tristeza es infinita y sonrosada
ante el fuego en bolitas
que comprabas con tus impulsos de domingo.
Que desgarriate en las suelas de los lunes,
que enero en cápsulas,
que inmensidad en efectivo!
Pero al volver se quedan calvas las ganas de bailarse
de tus tres vulvas,
se queda huérfana de sal tu viuda-absurda
y todos nos quedamos embobados
cuando tus pechos se consumen en letargos.
Yo también compraba a Onan con colegialas
y frustraba la moral de los colegas
cuando bebíamos palmo a palmo
la piel interior de nuestras venas.
Por el Cristo de Bagdad no apuestes nada!
NO compres supresiones ergonómicas,
huye de prisa antes que las larvas de tus pies
echen raíces
y termines en el fango de un motel
sudando mierda.
Como es corazón que tus enjambres
se queden suspendidos de tus cejas?
Disimulas,
saltas,
eludes
reculas,
y muerdes;
es tu feble
intento de dormir antes de irte
y te miras en distancia trepada en un tren
que vas perdiendo.
Desnudate entonces antes que terminen de tragarte
tantas ropas,
esculpe puntapiés en tu vestido,
escupe las anguilas de tus guantes
y traga
la copa roja que sumerges en tus nalgas.
El dolor de tu estómago,
la necedad de tu nariz
y tus insectos que van ladrando como perros
enfermizos.
Haz la pausa que tus manos te requieren,
comete todos los timbres antes de irte
y deja en mis principios los coágulos de cristal
con que te afeitas.
Todas las verdades pútridas
que destellan alrededor de tus falacias.
Son centinelas de tu,
son ministerios de yo.
Estoy harto de matarte
y no veo bien el absorberte.