tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vuela mi noche sobre canelos calientes de sal, hasta las mentiras mas obtusas, morirán en esta brisa lluviosa y alegre.
Ocre de salmón intactil, deshojando los robledos mansos de la vieja casona.
Urge sin tanta ciencia, atando asteriscos al costado del árbol. Nadie los detendrá en tanto se abstengan los náufragos del recelo enceguecido del coral.
Y de seguro que en las altas alquimias, brillaran las sonseras autistas sin color.
Mi cara en la puerta del péndulo de la insanidad, moldeando los extremos de éste triste bienhechor. Saltando bajo la razia sutil de las moscas asesinas de las sombras, como dijo el pelado, después del brindis moriremos.
Cuatro menos veinte y empiezo a acelerarme, son cuatro menos veinte y ya no se de que hablarte…estoy cansado de hacer maquetas, siempre no, pero a veces cansa hacerlo, subí, pero no lleve mis maletas.
Miré en mi cuarto pensando encontrar, encendí la radio, pensando algo escuchar.
Dicen que camina por entre las ramas, que es algo egoísta y singular.
Este sitio que me da, el prepucio de su vos.
En esa posición senil, barro de los duendes morales.
Ocre de salmón intactil, deshojando los robledos mansos de la vieja casona.
Urge sin tanta ciencia, atando asteriscos al costado del árbol. Nadie los detendrá en tanto se abstengan los náufragos del recelo enceguecido del coral.
Y de seguro que en las altas alquimias, brillaran las sonseras autistas sin color.
Mi cara en la puerta del péndulo de la insanidad, moldeando los extremos de éste triste bienhechor. Saltando bajo la razia sutil de las moscas asesinas de las sombras, como dijo el pelado, después del brindis moriremos.
Cuatro menos veinte y empiezo a acelerarme, son cuatro menos veinte y ya no se de que hablarte…estoy cansado de hacer maquetas, siempre no, pero a veces cansa hacerlo, subí, pero no lleve mis maletas.
Miré en mi cuarto pensando encontrar, encendí la radio, pensando algo escuchar.
Dicen que camina por entre las ramas, que es algo egoísta y singular.
Este sitio que me da, el prepucio de su vos.
En esa posición senil, barro de los duendes morales.
Última edición: