Romeo Sebastian Bellini
Poeta recién llegado
Ternura de un lenguaje sin par,
cristaliza una sonrisa delgada,
boca de cuerpo, ágil voz de llanto,
olvidado lecho, de privilegio y canto.
Puebla de soledad la acostumbrada tristeza,
silencio otra vez, cobijando a la pureza,
ternura y verdad tumba de cementerio,
que no han conseguido todos, la noche callada,
emergiendo una onda ola de amor sin palabras,
vive el mudo el placer y fatiga la vieja ancla,
que olvida al soñar con el sol la aurora que acamada,
en el yermo estéril vivió la esotérica esperanza.
Mil besos el horizonte oculto,
cualidad de un espacioso acabar,
resuena el lejano duende fantasma,
la veste de su cruz espía, en la agraciada y eterna utopía.
Estrellas grandes, pies fríos, pinos de alambre,
huracán de hojas, besados labios postura que manejé,
muelles de tarde dormían el sueño que quieren cantarle,
crónico derredor, luna que en ti soñé y el corazón no te robé.
cristaliza una sonrisa delgada,
boca de cuerpo, ágil voz de llanto,
olvidado lecho, de privilegio y canto.
Puebla de soledad la acostumbrada tristeza,
silencio otra vez, cobijando a la pureza,
ternura y verdad tumba de cementerio,
que no han conseguido todos, la noche callada,
emergiendo una onda ola de amor sin palabras,
vive el mudo el placer y fatiga la vieja ancla,
que olvida al soñar con el sol la aurora que acamada,
en el yermo estéril vivió la esotérica esperanza.
Mil besos el horizonte oculto,
cualidad de un espacioso acabar,
resuena el lejano duende fantasma,
la veste de su cruz espía, en la agraciada y eterna utopía.
Estrellas grandes, pies fríos, pinos de alambre,
huracán de hojas, besados labios postura que manejé,
muelles de tarde dormían el sueño que quieren cantarle,
crónico derredor, luna que en ti soñé y el corazón no te robé.