marte5
Poeta fiel al portal
En la calle.
Está despertando la escarcha.
Cerca de las ventanas, estaban caminando.
Las hogueras, sin querer salir.
Deambulé por la carretera.
Desde ayer.
En la calle.
El sol está con una bufando al cuello.
La voz serena de la inocencia.
Se colaba entre la luz de la mañana.
Se fue lejos la omnipotencia del tiempo.
Caminé por un recuerdo.
Descalzo, desarmado, sin un casco, ni una espada.
Desde mañana viviré.
Olvidé peinarme.
Olvide también ponerme zapatos.
Aquí crecí hasta poder despertar.
En la calle.
Es necesaria la trascendencia del olvido.
En las venas
Aún el olvido.
No mata del todo la verdad.
Caminó un espejo.
La ventana del caos, cruzó sus ojos con los míos.
Se desvanece la inanición de las mentes.
Y quiero descansar otra vez.
Ya la espera es innecesaria.
Pero tampoco queda mucho por esperar.
En la calle.
El frío.
Es la piel que tengo.
En la calle.
La muerte.
Es nuestro trabajo, y nuestro salario.
El polvo que somos.
Está despertando la escarcha.
Cerca de las ventanas, estaban caminando.
Las hogueras, sin querer salir.
Deambulé por la carretera.
Desde ayer.
En la calle.
El sol está con una bufando al cuello.
La voz serena de la inocencia.
Se colaba entre la luz de la mañana.
Se fue lejos la omnipotencia del tiempo.
Caminé por un recuerdo.
Descalzo, desarmado, sin un casco, ni una espada.
Desde mañana viviré.
Olvidé peinarme.
Olvide también ponerme zapatos.
Aquí crecí hasta poder despertar.
En la calle.
Es necesaria la trascendencia del olvido.
En las venas
Aún el olvido.
No mata del todo la verdad.
Caminó un espejo.
La ventana del caos, cruzó sus ojos con los míos.
Se desvanece la inanición de las mentes.
Y quiero descansar otra vez.
Ya la espera es innecesaria.
Pero tampoco queda mucho por esperar.
En la calle.
El frío.
Es la piel que tengo.
En la calle.
La muerte.
Es nuestro trabajo, y nuestro salario.
El polvo que somos.