Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tantos sonidos y no puedo explicarte
la inarticulada sensación al quebrarse el atardecer
como frágil pintura de cristal,
el sol bostezando su lánguida vaharada luminosa,
las sombras mordiendo el pan del color,
las nubes dando su último paso
en la índiga pasarela que desfallece.
Tanta música… y no puedo emocionarte,
la algazara añil de los pájaros,
cabriolando como sombras de cisnes,
con sus alas apretada a la cintura del viento,
como mariposas en el vientre esperanzado del cielo,
parodiando niña virgen al dar su primer beso.
Tanta hilaridad alrededor, y yo sin acariciar tu oído,
si llueve y se rompen las gotas,
no puedo contarte el aplauso de los charcos,
como se despedazan las nubes en un trueno,
el latir de cirros en el parlante de paraguas
el frío picaporte de una triste mirada en la ventana,
las espaldas de las calles recostadas en los espejos.
Tanta sordera me deja vacío,
mis palabras naufragan en la marea del bullicio,
son abejas nerviosas, perdidas en el cahuín de las esquinas,
hay tantos sueños que se parecen a tu voz,
y tantos gritos que se parecen al silencio
sálvame de los míos y cobijame en tu garganta...
¡Háblame tu voz!
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