Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin palabras, sin lágrimas ni reproches,
se irán mis llamadas por las noches,
y los poemas perdidos en la madrugada
así me iré reduciendo de tu vida,
hasta convertirme en nada.
Sin acumular más discusiones,
sólo me verás callarme,
y quizá algún día,
te preguntarás mis razones,
para desaparecer de tu vida,
y en tu presencia largarme.
Un adiós sin despedida,
con silente melancolía,
con una tristeza contenida,
acumulada, henchida,
pero al fin callada.
Un adiós sin palabras,
largo y extendido,
sin mejillas mojadas,
para alejarme de ti,
es lo que he preferido.
Un largo adiós,
que se extenderá todos días,
al principio no lo notarás,
hasta que se sequen los ríos,
de todas mis lágrimas contenidas.
Un adiós silencioso,
para evitar ser mal recuerdo,
me separaré al fin de tu cuerpo,
en este adiós misericordioso.
se irán mis llamadas por las noches,
y los poemas perdidos en la madrugada
así me iré reduciendo de tu vida,
hasta convertirme en nada.
Sin acumular más discusiones,
sólo me verás callarme,
y quizá algún día,
te preguntarás mis razones,
para desaparecer de tu vida,
y en tu presencia largarme.
Un adiós sin despedida,
con silente melancolía,
con una tristeza contenida,
acumulada, henchida,
pero al fin callada.
Un adiós sin palabras,
largo y extendido,
sin mejillas mojadas,
para alejarme de ti,
es lo que he preferido.
Un largo adiós,
que se extenderá todos días,
al principio no lo notarás,
hasta que se sequen los ríos,
de todas mis lágrimas contenidas.
Un adiós silencioso,
para evitar ser mal recuerdo,
me separaré al fin de tu cuerpo,
en este adiós misericordioso.