Romeo Sebastian Bellini
Poeta recién llegado
Arrojarás el vil necio párrafo
resuelto de señas,
y en tu impulso recoses el cielo
en alientos que ella no comprenda,
escozor resonante tus palabras encantan
al vacante que alojas en tu alma
y en el caos acabarás en ella,
donde ama y sueña tu loca cabeza.
¡Vete reflección! pues tu aroma me acosa,
tu no comprendes el dolor del ligamento roto,
cuando el pecado se desagua arañando la pureza,
y la plebeya brota del barro con efusión a la realeza.
¡Ay!... Pensamiento, no tienes consuelo,
cubriendo, las alas distinguidas en el umbral de tristeza,
en el absurdo vuelo despojas mieles encrespadas
el tejer tu presencia en tinieblas la premias como alteza,
como brisa emerges de un sueño, de una aurora y despiertas,
del llanto al pecho exalta tu cabeza y la ilusión a la vez advierta,
a su fantasía distinta, púes el dolor derrama bálsamo y alivia,
ya que luego se va la mirada, por la esencia de Regina misma.
resuelto de señas,
y en tu impulso recoses el cielo
en alientos que ella no comprenda,
escozor resonante tus palabras encantan
al vacante que alojas en tu alma
y en el caos acabarás en ella,
donde ama y sueña tu loca cabeza.
¡Vete reflección! pues tu aroma me acosa,
tu no comprendes el dolor del ligamento roto,
cuando el pecado se desagua arañando la pureza,
y la plebeya brota del barro con efusión a la realeza.
¡Ay!... Pensamiento, no tienes consuelo,
cubriendo, las alas distinguidas en el umbral de tristeza,
en el absurdo vuelo despojas mieles encrespadas
el tejer tu presencia en tinieblas la premias como alteza,
como brisa emerges de un sueño, de una aurora y despiertas,
del llanto al pecho exalta tu cabeza y la ilusión a la vez advierta,
a su fantasía distinta, púes el dolor derrama bálsamo y alivia,
ya que luego se va la mirada, por la esencia de Regina misma.