Karla Pravia
Poeta recién llegado
En estos momentos
al ver mi rostro en el espejo
observo la lejanía
cuando se van las esperanzas.
¿Qué he hecho?
Simples acciones
llenas de huecos vacíos
lanzados a la nada.
Es mi soledad
la que me acompaña
para hacerme madurar
y golpear mi cara dura.
Abrazo mi cuerpo en la arena
con mis labios buscando los restos
de aquel cariño
que un día tuve.
Todo el ideal se va
para mostrarme su dolor
y mi mirada vaga en el horizonte
buscando la sabia voz.
Tierra infértil
llena de desamor,
abrazas con tu frío
aquellos seres hambrientos de compañía.
Viviré en soledad para aprender
para amarme
para sentir lo que mi cuerpo transpira
para ser mujer por sabiduría.
¿Cómo te huyo?
Pero me persigues
como el animal tras su presa
y decirme que existes.
Bendita soledad
que alberga mis noches
¿Cuántas veces más
veré tu rostro frente a mí?.
Pero no te odio
te comprendo
actúas como el padre
que enseña al hijo.
Tu lánguida sonrisa
me llena de dudas
con miles de preguntas en mi mente
y el desaliento en mi corazón.
Abrigaré con mis manos
tu propuesta indecente
porque no nací para sentir
sino para amar.
al ver mi rostro en el espejo
observo la lejanía
cuando se van las esperanzas.
¿Qué he hecho?
Simples acciones
llenas de huecos vacíos
lanzados a la nada.
Es mi soledad
la que me acompaña
para hacerme madurar
y golpear mi cara dura.
Abrazo mi cuerpo en la arena
con mis labios buscando los restos
de aquel cariño
que un día tuve.
Todo el ideal se va
para mostrarme su dolor
y mi mirada vaga en el horizonte
buscando la sabia voz.
Tierra infértil
llena de desamor,
abrazas con tu frío
aquellos seres hambrientos de compañía.
Viviré en soledad para aprender
para amarme
para sentir lo que mi cuerpo transpira
para ser mujer por sabiduría.
¿Cómo te huyo?
Pero me persigues
como el animal tras su presa
y decirme que existes.
Bendita soledad
que alberga mis noches
¿Cuántas veces más
veré tu rostro frente a mí?.
Pero no te odio
te comprendo
actúas como el padre
que enseña al hijo.
Tu lánguida sonrisa
me llena de dudas
con miles de preguntas en mi mente
y el desaliento en mi corazón.
Abrigaré con mis manos
tu propuesta indecente
porque no nací para sentir
sino para amar.
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