viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hace relativamente poco tiempo
que descubrí la más dulce de las palabras
cobijada en tu nombre.
Y en el mío la reclamé
como un aventurero alocado,
persistente y sin educación.
Ahora te habito y te concluyo.
Busco arrepentimiento,
nadie tiene derecho a sentirse tan feliz,
debería estar prohibido
aunque fuera por deferencia.
Pero hurgando en mi culpa
no hallé ni el perdón ni los pecados.
Tan sólo una razón poco razonable
y gigantescamente inexorable
de continuar viviendo,
gota a gota,
eternidad a eternidad.
El viento araña los cristales
con su hombro invisible,
pero eso ocurre fuera,
donde hay que salir y quemarse
para saberse a salvo
cuando tu beso me da el alto
y me registra el día
haciéndome cosquillas.
Y como siempre ...
nada más,
se te ha caído un te quiero al suelo
y yo me lanzo cuerpo a tierra
dejándome el corazón en el cielo
mirándote a los ojos.
¿Una lágrima?
A veces la música es tan grande
que llueve licor de amor
mientras bailamos.
que descubrí la más dulce de las palabras
cobijada en tu nombre.
Y en el mío la reclamé
como un aventurero alocado,
persistente y sin educación.
Ahora te habito y te concluyo.
Busco arrepentimiento,
nadie tiene derecho a sentirse tan feliz,
debería estar prohibido
aunque fuera por deferencia.
Pero hurgando en mi culpa
no hallé ni el perdón ni los pecados.
Tan sólo una razón poco razonable
y gigantescamente inexorable
de continuar viviendo,
gota a gota,
eternidad a eternidad.
El viento araña los cristales
con su hombro invisible,
pero eso ocurre fuera,
donde hay que salir y quemarse
para saberse a salvo
cuando tu beso me da el alto
y me registra el día
haciéndome cosquillas.
Y como siempre ...
nada más,
se te ha caído un te quiero al suelo
y yo me lanzo cuerpo a tierra
dejándome el corazón en el cielo
mirándote a los ojos.
¿Una lágrima?
A veces la música es tan grande
que llueve licor de amor
mientras bailamos.