Manuel Avilés Mora
Pluma libre
¿Supones, amada mía,
que tu adorada belleza,
pueda tocar con dureza,
mi fama o mi nombradía?
¡Si la luz que desprendía,
era por tu fina pose!
¡Que quiero que me rebose,
la fuerza de tu alegría!
Te quiero con tal hombría,
que mi cuerpo se descose
dejando que se desglose
toda tu miel en mi verso.
Eres el gran universo,
que tú consientes que pida;
eres la luz que valida
el breve rito diverso
que me libró del malverso
que gobernaba mi vida.
¿Supones, dulce bebida,
qué puedo ser sin tus besos?
¡No sería sino preso,
en una cárcel suicida!
Por eso, Rosa querida...
¡Sigue rimando mis versos!
que tu adorada belleza,
pueda tocar con dureza,
mi fama o mi nombradía?
¡Si la luz que desprendía,
era por tu fina pose!
¡Que quiero que me rebose,
la fuerza de tu alegría!
Te quiero con tal hombría,
que mi cuerpo se descose
dejando que se desglose
toda tu miel en mi verso.
Eres el gran universo,
que tú consientes que pida;
eres la luz que valida
el breve rito diverso
que me libró del malverso
que gobernaba mi vida.
¿Supones, dulce bebida,
qué puedo ser sin tus besos?
¡No sería sino preso,
en una cárcel suicida!
Por eso, Rosa querida...
¡Sigue rimando mis versos!
Última edición: