Princesa Mexicana
Poeta asiduo al portal
En la noche calma y caliente de verano,
bajo el cielo contaminado de mi ciudad
el encierro sin candado de mi cuarto
me prohíbe pensar en libertad.
Las miradas que murmuran
atosigan con problemas
que no consiguen dialogar.
Las personas estresadas,
son solo caminantes
sin consciencia alguna
de la flor sobre el asfalto,
con sueños flotantes
que parecen no merecer cuna.
Bajo el sol sofocante
caminamos a prisa y delirantes,
no hay tiempo de explorar
ni comprender los detalles.
Sumergidos sin control
en rutinas que quizá alguien heredó.
Presos de pendientes
entre reportes y facturas,
sonrisas y gentes,
entre silencios y locuras.
Hace tanto tiempo
que no veo al sol dormir
detrás de sembradíos de maíz.
Hace tanto tiempo
que las mariposas ya no me hacen reír.
Hace tanto…tanto tiempo,
que suspiro y no es por un amanecer,
es por cansancio,
es por afán de permanecer
inmerso en el compás
de un ritmo diario de lo mismo.
Dejé de forjar anhelos,
los separé de mi rutina,
los olvidé…
Quizás simplemente los ignoré.
Cansa verme en el espejo
cansa escuchar lo que estoy diciendo
¡Me cansa lo que estoy viviendo!
¿Por qué no hago nada?
¿Será tan grande pecar
y dejar de ser perfecto?
porque mi trabajo demanda,
estar en calma y continuar.
Tomaré una flor de aquí,
otra de acá,
una más de las vías del tren,
y caminaré,
caminaré…
Hoy cambiaré…
¡No más de lo mismo!
no un día igual,
mi hoy no será como ayer.
Hoy perderé la vista
diseñando al ras de la curva celeste
alguna utopía transparente.
“¡Hoy lo siento jefe,
no cumpliré con la lista!”
Solo pensé…
y en horas de rutina,
sueños dibujé…
bajo el cielo contaminado de mi ciudad
el encierro sin candado de mi cuarto
me prohíbe pensar en libertad.
Las miradas que murmuran
atosigan con problemas
que no consiguen dialogar.
Las personas estresadas,
son solo caminantes
sin consciencia alguna
de la flor sobre el asfalto,
con sueños flotantes
que parecen no merecer cuna.
Bajo el sol sofocante
caminamos a prisa y delirantes,
no hay tiempo de explorar
ni comprender los detalles.
Sumergidos sin control
en rutinas que quizá alguien heredó.
Presos de pendientes
entre reportes y facturas,
sonrisas y gentes,
entre silencios y locuras.
Hace tanto tiempo
que no veo al sol dormir
detrás de sembradíos de maíz.
Hace tanto tiempo
que las mariposas ya no me hacen reír.
Hace tanto…tanto tiempo,
que suspiro y no es por un amanecer,
es por cansancio,
es por afán de permanecer
inmerso en el compás
de un ritmo diario de lo mismo.
Dejé de forjar anhelos,
los separé de mi rutina,
los olvidé…
Quizás simplemente los ignoré.
Cansa verme en el espejo
cansa escuchar lo que estoy diciendo
¡Me cansa lo que estoy viviendo!
¿Por qué no hago nada?
¿Será tan grande pecar
y dejar de ser perfecto?
porque mi trabajo demanda,
estar en calma y continuar.
Tomaré una flor de aquí,
otra de acá,
una más de las vías del tren,
y caminaré,
caminaré…
Hoy cambiaré…
¡No más de lo mismo!
no un día igual,
mi hoy no será como ayer.
Hoy perderé la vista
diseñando al ras de la curva celeste
alguna utopía transparente.
“¡Hoy lo siento jefe,
no cumpliré con la lista!”
Solo pensé…
y en horas de rutina,
sueños dibujé…
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:: pues buena no lo creo tanto, pero me encanta creer que hago poesia de etos detalles de la vida... gracias por su visita de verdad es un placer leer su afable comentario... un abrazo poeta