elissp
Poeta recién llegado
¡Dime, si tal vez!, puedo conocerte,
escapando de la distancia que oprime el corazón,
esta cárcel de libertad que prohíbe sin decirlo,
disfrazada se me acerca, tratando de engañar.
Con sus sutiles encantos llenos de tristeza,
se alarga ya la noche develando sus secretos,
llenos de sabores, de delicias y vapores,
el entusiasta panorama que despide lo querido.
Reptando escapan inútilmente los sollozos,
cuando ante mi vista se describen ecuaciones,
son runas o un griego antiguo que han guardado el secreto,
jeroglíficos de consciencia que intento atrapar.
¡Jugosas gotas se retuercen en el suelo!
descompuestas por el sol, por el viento,
¡Por el alquitranado corazón!
Lo he sudado todo, destilando en gajos,
espumosas caen las palabras devoradas en silencio,
sucumbiendo febrilmente en el rincón del camino.
Y el inhóspito destino va repartiendo con entusiasmo
maravillas e sinsabores, desgracias y venturas,
dejando al azar la puerta del desdichado corazón.
El sorteo es cambiante y nadie lo conoce,
mas si se lo propone se lo puede engañar,
por periodos tan extensos o cortos a la vez.
¿Qué será de aquel que vive engañando?
si su nombre se ha escrito en la pizarra,
de nada sirve escapar para quien se encuentra,
a la vista del destino.
escapando de la distancia que oprime el corazón,
esta cárcel de libertad que prohíbe sin decirlo,
disfrazada se me acerca, tratando de engañar.
Con sus sutiles encantos llenos de tristeza,
se alarga ya la noche develando sus secretos,
llenos de sabores, de delicias y vapores,
el entusiasta panorama que despide lo querido.
Reptando escapan inútilmente los sollozos,
cuando ante mi vista se describen ecuaciones,
son runas o un griego antiguo que han guardado el secreto,
jeroglíficos de consciencia que intento atrapar.
¡Jugosas gotas se retuercen en el suelo!
descompuestas por el sol, por el viento,
¡Por el alquitranado corazón!
Lo he sudado todo, destilando en gajos,
espumosas caen las palabras devoradas en silencio,
sucumbiendo febrilmente en el rincón del camino.
Y el inhóspito destino va repartiendo con entusiasmo
maravillas e sinsabores, desgracias y venturas,
dejando al azar la puerta del desdichado corazón.
El sorteo es cambiante y nadie lo conoce,
mas si se lo propone se lo puede engañar,
por periodos tan extensos o cortos a la vez.
¿Qué será de aquel que vive engañando?
si su nombre se ha escrito en la pizarra,
de nada sirve escapar para quien se encuentra,
a la vista del destino.
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