Y NO SÉ QUÉ OTRAS COSAS
Le conocí y no hubo otro momento donde me sintiera más pleno.
Fue un episodio de decisiones que a cuenta gotas cayeron en cascada.
¿Cuánto tiempo? No lo sé. Pero fue una la tangente que rozó mi andar;
Ahí mismo, en ese callejón a la derecha, donde las farolas ya no alumbran.
Temía que alguien por ahí anduviera, incluso el sonido de los arboles
Al bailar con el aire que pasa y abraza, lento y pulento.
Suave al tacto, salvaje al acto, demasiado para la tolerancia de mis intenciones.
Era sencillo una noche en desvelo a su lado o tal vez dos.
Le conocí y no sé qué piezas acomodó y cuáles dejó en su lugar;
Fue un caos que ordenó tanta entropía que nunca supe controlar.
¿Coincidencia? No lo sé. Pasamos, caminamos, nos tomamos de la mano,
Ahí mismo, en el callejón 16, donde ya nadie se reúne.
Temía que algo no hubiera calculado bien ¿mis manos lijando su cuerpo?,
¿Mi lengua por su anatomía?
Así estaba: sediento y violento. Muy lábil al convencimiento.
Me incita, me apasiona, le insinúo, me aprisiona.
Se quedó aquí por la manera en la que nos escondimos,
Por todas las veces que en secreto huimos.
Porque le quiero con todas sus espinas,
Porque llegó oportuno entre calles llenas de minas.
Se quedó y no le veo intensión de marcharse.
Porque también me aferro, porque le espero cada que anochece.
Voy al callejón y bajo la mirada, aprieto los ojos para ver si aparece
Y me voy, de nuevo, otra noche, a donde al menos me pertenece.
Le conocí y ahora no sé a dónde sale por las noches.
Ahí está el andador 20 y la calle perpendicular a la misma,
Pero no le encuentro, veo luces en agonía pero ya no su aliento.
De momentos voy a esperarle ahí, donde escribimos nuestros nombres.
¿Dónde está? Temo salir a buscarle y encontrarle, por eso vengo y camino
Con intensión de quedarme, con decisión de esperarle.
Ansío verle venir de nuevo a mí aunque sea un ratito,
Una última vez, un poquito de su tiempo.
Pensé que te quedarías. Pensé que conmigo estarías.
Te espero porque dijiste que regresarías.
Te esperan mi sombra y mis manos celosas.
Te espero en ese callejón solitario, donde me robaste varias noches
Y no sé qué otras cosas
Le conocí y no hubo otro momento donde me sintiera más pleno.
Fue un episodio de decisiones que a cuenta gotas cayeron en cascada.
¿Cuánto tiempo? No lo sé. Pero fue una la tangente que rozó mi andar;
Ahí mismo, en ese callejón a la derecha, donde las farolas ya no alumbran.
Temía que alguien por ahí anduviera, incluso el sonido de los arboles
Al bailar con el aire que pasa y abraza, lento y pulento.
Suave al tacto, salvaje al acto, demasiado para la tolerancia de mis intenciones.
Era sencillo una noche en desvelo a su lado o tal vez dos.
Le conocí y no sé qué piezas acomodó y cuáles dejó en su lugar;
Fue un caos que ordenó tanta entropía que nunca supe controlar.
¿Coincidencia? No lo sé. Pasamos, caminamos, nos tomamos de la mano,
Ahí mismo, en el callejón 16, donde ya nadie se reúne.
Temía que algo no hubiera calculado bien ¿mis manos lijando su cuerpo?,
¿Mi lengua por su anatomía?
Así estaba: sediento y violento. Muy lábil al convencimiento.
Me incita, me apasiona, le insinúo, me aprisiona.
Se quedó aquí por la manera en la que nos escondimos,
Por todas las veces que en secreto huimos.
Porque le quiero con todas sus espinas,
Porque llegó oportuno entre calles llenas de minas.
Se quedó y no le veo intensión de marcharse.
Porque también me aferro, porque le espero cada que anochece.
Voy al callejón y bajo la mirada, aprieto los ojos para ver si aparece
Y me voy, de nuevo, otra noche, a donde al menos me pertenece.
Le conocí y ahora no sé a dónde sale por las noches.
Ahí está el andador 20 y la calle perpendicular a la misma,
Pero no le encuentro, veo luces en agonía pero ya no su aliento.
De momentos voy a esperarle ahí, donde escribimos nuestros nombres.
¿Dónde está? Temo salir a buscarle y encontrarle, por eso vengo y camino
Con intensión de quedarme, con decisión de esperarle.
Ansío verle venir de nuevo a mí aunque sea un ratito,
Una última vez, un poquito de su tiempo.
Pensé que te quedarías. Pensé que conmigo estarías.
Te espero porque dijiste que regresarías.
Te esperan mi sombra y mis manos celosas.
Te espero en ese callejón solitario, donde me robaste varias noches
Y no sé qué otras cosas