Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
en la noche azul
el negro dolor
de tu ausencia
tuve en los brazos...
temiendo por ti
sofocaba el terremoto
dentro de mi corazón
muerto de angustia
lleno de preocupación...
besé tus lágrimas silentes
y bebí de la misma fuente
toda la tristeza de este mundo...
en mis ojos los cuervos bailaron
cantando las almohadas sin dormir -
gritaba yo como loca en voz muda
y mi alma fue en palabras ante ti desnuda...
en verso escrito con sangre
te abracé desde lejos -
en la eternidad de los espejos
rotos de nuestro destino...
y lloré océanos de fuego
sobre la luna -
tu ser tan querido queriendo proteger
con mi vida...
¡hasta la muerte iría por ti...!
el tiempo va a curar nuestras heridas...
te quiero - tanto así
que del amor vivo y del amor muero...
y mi rostro de agua hirviente
se ve perdido entre las olas -
y el viento toca
las cuerdas del universo
cuando la tormenta
en todo mi ser estalla...
soy la lluvia de lunas...
lunas vivas de carne y hueso -
sobre tus ojos - mi triste beso
derrama ríos del tremendo anhelo
sol frío arde en mis venas -
y todo lo que hoy deseo
es estar junto a ti - mi árbol querido...
refugiarme
en tus fuertes brazos -
y sentir la campana
dentro de tu vasto pecho...
y morir así, bajo el cielo
de tu mirada feroz - ¡oh, sí...!
de tanto amor por fin feliz -
quitar del camino
todas las piedras...
cuidando de que no te lastimes -
darte jardines de azucenas, rosas y girasoles
en el otro lado del reloj que nos llama...
a un mundo nuevo...
aquí, en la tierra -
mientras existimos...
[02/06/2014]