DEL PEDREGAL
Poeta fiel al portal
El tiempo en el aire,
quieto, sin venires
ni viniendos;
la sensación lacerada
de que todo estará en algún lugar
flotando, abriéndose paso sin mi sospecha
pero aquí todo es en el pecho,
todo está cerrado,
quieto, sin vientres ni vi vientos,
es un aluvión de espejos mirando adentro
esa oscuridad roja del corazón,
ese mordisco que huele a carne fresca.
Aquí todo es espera
y el alambre descalzo, cociendo tres huesos, luces mis dentros,
no dejará ningún abrirse los teatros afuera.
Aquí todo es en vueltas de tierra.
Otra vez esa sensación de noche eterna,
otra vez ese no ser
o ser suspendido en suspenso.
quieto, sin venires
ni viniendos;
la sensación lacerada
de que todo estará en algún lugar
flotando, abriéndose paso sin mi sospecha
pero aquí todo es en el pecho,
todo está cerrado,
quieto, sin vientres ni vi vientos,
es un aluvión de espejos mirando adentro
esa oscuridad roja del corazón,
ese mordisco que huele a carne fresca.
Aquí todo es espera
y el alambre descalzo, cociendo tres huesos, luces mis dentros,
no dejará ningún abrirse los teatros afuera.
Aquí todo es en vueltas de tierra.
Otra vez esa sensación de noche eterna,
otra vez ese no ser
o ser suspendido en suspenso.
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