VALENCIA
En la dársena de un puerto azul celeste
me encontré con el Levante de arribada.
¡Qué sabor y qué frescura almibarada!
¡Qué contraste con el Norte tan agreste!
Y perdonen que mi Fe se manifieste
de una forma tan vulgar y descarada,
pero a mí me vio nacer la madrugada
de una villa que en España mira al Este.
Ese sol que te acaricia en primavera
y esa luz, inspiración de un tal Sorolla,
son del alma su emblemática Señera.
¡Esa fuerza que te envuelve y que te arrolla
con la furia de una sádica artillera
y en Valencia se convierte en una joya!
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Chu