Fuera de la piel los huesos brillan,
un obelisco flamea con el viento.
Dos hombres con bastones en traje,
en los oscuro de una lámpara,
preguntan con gestos,
negras siluetas e vida.
El reloj de un árbol,
agujas temblorosas,
y robadas...
del fuego de Apolo.
Tiempo...
Me aferro a la mano de dios,
primera excitación,
que escapa de las manos.
Vuelvo llorando en redención,
ante la suma sacerdotisa,
y liberarme de circe.
Y girar en dos contrarios,
en mándala síquica cuántica.
(Catania Sebastian)
un obelisco flamea con el viento.
Dos hombres con bastones en traje,
en los oscuro de una lámpara,
preguntan con gestos,
negras siluetas e vida.
El reloj de un árbol,
agujas temblorosas,
y robadas...
del fuego de Apolo.
Tiempo...
Me aferro a la mano de dios,
primera excitación,
que escapa de las manos.
Vuelvo llorando en redención,
ante la suma sacerdotisa,
y liberarme de circe.
Y girar en dos contrarios,
en mándala síquica cuántica.
(Catania Sebastian)