DRYELL
Poeta fiel al portal
Aquí cae la primera mancha,
el primer pecado que arruina el papel,
aviso certero,-ya no hay esperanza,
escribo de nuevo, -comienza a llover.
He aquí el lóbrego rocío de mi alma,
la lágrima oculta que nunca lloré,
mueren así, la razón y la calma
con trazos sombríos, que no deben ser.
Execrada yace la inerme blancura,
muerta por mi mano, muerta en mi locura,
por mi pluma infame, por mi letra impura,
tormenta inclemente que crece y perdura.
Una mancha, otra más, miles de ellas,
regadas por doquier sin un sentido,
tratando de imitar a las estrellas,
aun sin alcanzar; el menor brillo,
Final del papel, al que llamo mi amigo,
que soporta mis penas como fiel testigo,
maltrecho y doliente, -por siempre perdido,
victima del llanto,- que en su piel destilo
.el primer pecado que arruina el papel,
aviso certero,-ya no hay esperanza,
escribo de nuevo, -comienza a llover.
He aquí el lóbrego rocío de mi alma,
la lágrima oculta que nunca lloré,
mueren así, la razón y la calma
con trazos sombríos, que no deben ser.
Execrada yace la inerme blancura,
muerta por mi mano, muerta en mi locura,
por mi pluma infame, por mi letra impura,
tormenta inclemente que crece y perdura.
Una mancha, otra más, miles de ellas,
regadas por doquier sin un sentido,
tratando de imitar a las estrellas,
aun sin alcanzar; el menor brillo,
Final del papel, al que llamo mi amigo,
que soporta mis penas como fiel testigo,
maltrecho y doliente, -por siempre perdido,
victima del llanto,- que en su piel destilo
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