¡Hola Lourdes! Veo que hoy juegas en las ligas mayores, ¡caramba! Sabiendo que eres un poco primeriza en esto, mi comentario se dirigirá sobre todo al aspecto técnico. Respecto a los contenidos, ya hemos conversado alguna vez que este carácter un poco reiterativo de tu poesía amorosa, que tendería a criticarte, no deja de corresponder al carácter un poco reiterativo y obsesivo del mismo amor, hecho de muchas repeticiones con sutiles variaciones y, por suerte, algunos climax.
La métrica la veo muy bien, salvo la del primer verso, donde cambiaría «mi» por «el» para que resulte un buen endecasílabo. Se arruina un poco el sentido, bien puedes buscar otra solución.
Veo que has elegido rimas fáciles, en «ente», «ante», «osos», «ertos». Has rimado correctamente, y me parece comprensible y sensato que encares un problema formal por vez, en este caso la métrica: cuando domines bien este aspecto podrás dedicarte a buscar rimas más sofisticadas (Garcilaso hizo esto mismo, y 500 años después seguimos leyendo sus sonetos).
La gramática la veo bien pulida, aunque en algunos párrafos surge alguna confusión del sentido por la superposición de los hipérbaton con encabalgamientos algo arriesgados. Acerca de los encabalgamientos hay divergencias de gusto aun entre grandes poetas, no te daré por ello recetas universales: sí te aconsejo que reflexiones sobre ellos y su finalidad estética, que no los cometas a tontas y a locas. Algo más sobre ello te señalo en el texto.
Sonríe mi corazón alegremente (el encabalgamiento del 1 al 2 me parece hermoso)
enamorado, cálido y amante,
palpita cada vez que estás delante (coma final)
anclado en él te llevo simplemente.
Al remar tu mirada es muy candente
hombre maravilloso tan galante,
me besas y me abrazas adulante (pondría coma final)
eres apasionado y muy ardiente.
Me conmueven tus besos amorosos,
dulces y de ternura bien cubiertos
cuando mis labios besas, la cordura
(Acá hay dos encabalgamientos, del verso 10 al 11 y del 11 al 12, el segundo entre estrofas además, que complican un poco la lectura. La frase «cuando mis labios besas» del 11 es un complemento circunstancial del verso anterior, lo que está bien aclarado por la esencial coma del 11, pero en la lectura cuesta un poco realizar esta claridad por las pausas de fin de verso. Del 11 al 12, has puesto en versos distintos el complemento directo «la cordura» que precede al verbo «pierdo», me gusta este encabalgamiento más que el otro pero es para reflexionar).
pierdo por tus abrazos cariñosos,
tus labios amorosos son expertos
y me hacen el amor con gran dulzura.
abrazos y ¡adelante!
Jorge