abcd
Poeta adicto al portal
Antes de abrir el sueño y pensar en rehacer,
en ser un mundo claro y distinto,
es preferible dejar que ella, sea ella.
Cerrar los ojos, e inducirse en su orden,
o en su desorden,
total,
el tiempo no va a cambiar por ir más rápido.
Antes de mudar la casa, las cosas,
de reconocer que el error estuvo ayer,
deberíamos deshacernos de lo que guardamos,
de la risa rota, de la paciencia con uno mismo,
deberíamos dejar que ella, sea ella
y lanzarla al gran vacío,
que ella volverá, porque siempre vuelve.
Antes de poder decir: ya lo pensé.
Nos vamos a cambiar el pantalón,
quizá la camisa, quizá la falsa religión,
transformar sin transformarnos es otro error.
Hay que asumir que ella nos ha modificado,
para no ser ella, para que ella sea, y no sea.
El tiempo es lo que queríamos dejar de lado,
no pensar y ser arte,
jugar a salir, para entrar por la ventana de la voz,
y dejar que ella pierda, y gané,
que se olvide de si misma para recordarme a mi.
Y poder pensar: que bueno es amar.
Y saber que ella ha ganado, que te ha ganado y te ha perdido,
y reconocer cuanto evolucionamos
para no ser como ella, y que ella sea lo que tenga que ser.
en ser un mundo claro y distinto,
es preferible dejar que ella, sea ella.
Cerrar los ojos, e inducirse en su orden,
o en su desorden,
total,
el tiempo no va a cambiar por ir más rápido.
Antes de mudar la casa, las cosas,
de reconocer que el error estuvo ayer,
deberíamos deshacernos de lo que guardamos,
de la risa rota, de la paciencia con uno mismo,
deberíamos dejar que ella, sea ella
y lanzarla al gran vacío,
que ella volverá, porque siempre vuelve.
Antes de poder decir: ya lo pensé.
Nos vamos a cambiar el pantalón,
quizá la camisa, quizá la falsa religión,
transformar sin transformarnos es otro error.
Hay que asumir que ella nos ha modificado,
para no ser ella, para que ella sea, y no sea.
El tiempo es lo que queríamos dejar de lado,
no pensar y ser arte,
jugar a salir, para entrar por la ventana de la voz,
y dejar que ella pierda, y gané,
que se olvide de si misma para recordarme a mi.
Y poder pensar: que bueno es amar.
Y saber que ella ha ganado, que te ha ganado y te ha perdido,
y reconocer cuanto evolucionamos
para no ser como ella, y que ella sea lo que tenga que ser.
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