Emmanuel Delawer
Poeta fiel al portal
Reconozco que miles de veces te amé
que la magia de besarte hirió el tabú
de los tuyos, aunque querías también…
e incrédulo nunca perdí tu horizonte fugaz
y sensual de aquella devoción complaciente
que en la oscuridad hoy me devora,
bajo la sensualidad de tus besos
o dentro de la agilidad de sus piernas
oh… aquéllas delicadas y tiernas
despojada de toda humanidad
entregada se revestía de bondad.
Son irónicas las palabras que pronuncio
mi más grande amor me entregó a la fatalidad
cuántas veces te llore bajo el azul plenilunio
nunca me creí que así me dejaras jamás…
Bajo el silencio de la noche lloré
cada recuerdo que me hacía amarte
cada ternura que soslayada de inocencia
asesinaba impaciente por tu ausencia
a que a cada delirio escapado mordía
para que no se escapara de mi incertidumbre
te dije que tenías que amarme más
y bajo cualquier excusa que digas, te amé
como si fuera el último día de mi vida
y en cada inseguridad que eyaculé sabiduría
por que mentiría si me dejaste por mi bien
pero me hiciste un mayor mal.
Toma de mí lo que me debilita
pues ya no lo quiero,
y asumo que me irrita
esta agonía de incesante sufrimiento
que no duerme tranquila,
no sabes cuánto lo siento
pero te amo más de lo que te quiero
y miento si digo que lo siento,
pero fuiste otro muy querido amor
no más grande que tu antecesor
pero sí más amigo que el anterior.
Y si al paso del tiempo al destino le miento
de las caricias y miradas prohibidas
por que sé, que algo de mí quedó en ti,
tras los recorridos de la mano bajo la luna
compartiendo con mediatrices la playa
o bebiendo la música que amargada nos anula
yo siento que fuiste bendecida de locuras
de Intensas miradas frágiles y ahora incierta
temerosa de intentas no recordar lo que fuimos,
yo aún así puedo decir que te quiero
aunque no te permitas algún intento jamás
una redención, un sufrimiento y un adiós
es el acto efímero que somos…
un fallo Ilusiones, de amores sin amor
que dejó de ser combatiente por error.
que la magia de besarte hirió el tabú
de los tuyos, aunque querías también…
e incrédulo nunca perdí tu horizonte fugaz
y sensual de aquella devoción complaciente
que en la oscuridad hoy me devora,
bajo la sensualidad de tus besos
o dentro de la agilidad de sus piernas
oh… aquéllas delicadas y tiernas
despojada de toda humanidad
entregada se revestía de bondad.
Son irónicas las palabras que pronuncio
mi más grande amor me entregó a la fatalidad
cuántas veces te llore bajo el azul plenilunio
nunca me creí que así me dejaras jamás…
Bajo el silencio de la noche lloré
cada recuerdo que me hacía amarte
cada ternura que soslayada de inocencia
asesinaba impaciente por tu ausencia
a que a cada delirio escapado mordía
para que no se escapara de mi incertidumbre
te dije que tenías que amarme más
y bajo cualquier excusa que digas, te amé
como si fuera el último día de mi vida
y en cada inseguridad que eyaculé sabiduría
por que mentiría si me dejaste por mi bien
pero me hiciste un mayor mal.
Toma de mí lo que me debilita
pues ya no lo quiero,
y asumo que me irrita
esta agonía de incesante sufrimiento
que no duerme tranquila,
no sabes cuánto lo siento
pero te amo más de lo que te quiero
y miento si digo que lo siento,
pero fuiste otro muy querido amor
no más grande que tu antecesor
pero sí más amigo que el anterior.
Y si al paso del tiempo al destino le miento
de las caricias y miradas prohibidas
por que sé, que algo de mí quedó en ti,
tras los recorridos de la mano bajo la luna
compartiendo con mediatrices la playa
o bebiendo la música que amargada nos anula
yo siento que fuiste bendecida de locuras
de Intensas miradas frágiles y ahora incierta
temerosa de intentas no recordar lo que fuimos,
yo aún así puedo decir que te quiero
aunque no te permitas algún intento jamás
una redención, un sufrimiento y un adiós
es el acto efímero que somos…
un fallo Ilusiones, de amores sin amor
que dejó de ser combatiente por error.
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