pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me gustaría ceñirme a ti en una palabra
que se escriba siempre unida a la tuya
por el roto de tinta de una pluma que no me pertenece
pero que aún uso para escribir...
como las palabras estúpidas que toman el aire como viaje eterno
y, aunque el volumen sea relativo al punto de escucha,
su sonido viaja por las redes de átomos de oxígeno y nitrógeno
y dióxido de carbono,
tal vez hasta romper el hidrógeno de las pistas lacustres de tu tierra,
donde aquellos fines de semana de extremo clima
te sientas a respirar
y a desenvolver de tu lengua querida la falta de aire
que ambos compartimos a veces.
Estiro mi mano con la tuya
hasta alcanzar mi vacío,
y entiendo que el tuyo es el mío,
porque no hay vacíos distintos,
solo vacío y todo lo demás.
Y tú eres todo lo demás.
Eres entonces Marte,
aún no visto por mis ojos miopes,
y la luna oculta entre bandadas aladas de nimbos;
eres el río donde ahogué pasados que retornan
como nacer al día y renacer
cuando el sol vierte su mejilla insolente a la noche.
Eres la rama que busco
para liberarla de la corriente de los pensamientos
por donde el rayo de este mediodía
tampoco alcanza el ras.
Y retractarse,
torcerse en un ejercicio en que se demuestra que,
cambiando el escenario,
también el dios Luz debe genuflexionarse y ceder.
Y todo es relativo a nacer y morir.
Existir.
Perderse en un bosque de palabras.
Preguntarme qué hago allí.
Robar la corteza de un brazo del bosque
para herirlo con mis uñas escribiendo tu nombre,
seguro sin alguna letra
tras ser sorprendido por la noche.
Porque terminar tu nombre
es como la exponencial infinita
que jamás alcanzará el eje de abscisas... tu nombre
hace pequeña la dimensión del tiempo
cuando éste es empleado
en tan sólo arrimarme para rozarte.
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