Tobare
Poeta recién llegado
Figura dolorosa.
El cielo
se esconde
tras el terrible telón nuboso,
mientras bandadas esqueléticas
presentan su espectáculo aéreo
y señales de penumbroso lenguaje muerto
viajan desde magnéticas antenas.
Estoy sólo y te recuerdo,
porque más allá de cualquier
estúpida distancia,
me hayo sentado en una banca
abrazando la frialdad
de húmeda madera,
yo ubicado inútilmente
en otoñal parque desierto
siento a mi linfa cayendo fragmentada
como la lluvia azotando
la quebradiza depresión amarilla.
El tiempo corriendo
semejante a una
pesada carga de olores
y de estrellas enceguecidas
en el rubor de la noche oculta
siento mi sangre corroerse
debajo de los reinos apolillados
y de almohadas incendiadas de vacío.
Tantas veces mencioné,
para tu gozo,
que los días sin ti
azotan torturadores
como látigos sedientos
de espigas y fuego,
maltratadores de mi carne pasajera
en los solitarios parajes impertérritos,
en los olvidados rincones sufrientes.
Como ves
para el deleite
de tu risa inocente
puedes marcharte y ver
detrás de las ventanas lluviosas
como las brisas de tu ausencia
trizan a mi ser
de mohosa alma juvenil,
provocando su estallido melancólico.
¡Desearte es sufrir!
ahora por fin
comprendo
mi destino de cenizas...
5 de Mayo del 2014
El cielo
se esconde
tras el terrible telón nuboso,
mientras bandadas esqueléticas
presentan su espectáculo aéreo
y señales de penumbroso lenguaje muerto
viajan desde magnéticas antenas.
Estoy sólo y te recuerdo,
porque más allá de cualquier
estúpida distancia,
me hayo sentado en una banca
abrazando la frialdad
de húmeda madera,
yo ubicado inútilmente
en otoñal parque desierto
siento a mi linfa cayendo fragmentada
como la lluvia azotando
la quebradiza depresión amarilla.
El tiempo corriendo
semejante a una
pesada carga de olores
y de estrellas enceguecidas
en el rubor de la noche oculta
siento mi sangre corroerse
debajo de los reinos apolillados
y de almohadas incendiadas de vacío.
Tantas veces mencioné,
para tu gozo,
que los días sin ti
azotan torturadores
como látigos sedientos
de espigas y fuego,
maltratadores de mi carne pasajera
en los solitarios parajes impertérritos,
en los olvidados rincones sufrientes.
Como ves
para el deleite
de tu risa inocente
puedes marcharte y ver
detrás de las ventanas lluviosas
como las brisas de tu ausencia
trizan a mi ser
de mohosa alma juvenil,
provocando su estallido melancólico.
¡Desearte es sufrir!
ahora por fin
comprendo
mi destino de cenizas...
5 de Mayo del 2014