Tobare
Poeta recién llegado
Primavera naciente
Llegaste como la primavera desenredando colores
y lloviendo verdes sobre la tierra enmalezada,
desfilaron tus ojos como dos cometas perfumados
de calor, besos y calmas orquestas foliadas.
Eres la naturaleza golpeando mi ventana
y apreciando curiosa mis gafas empañadas,
mi mirada te mira de reojo
como el otoño espiando a un sol que se marcha.
O era yo el invierno, quizás una nieve concretada,
una cumbre besando una bahía imposible,
una rama humedecida de frío respiro de Julio,
un chofer de trenes exiliados de la primavera.
Pero aterrizaste tú como los meses al calendario
y tras mi sencilla espera de paciente inmóvil,
fuiste un sol de haces despeinados
desatando una cascada de luciérnagas espontáneas.
Ahora, cercano a mi, un arcoiris danza
y desvisto mi sonrisa para él y para ti,
así un paraíso se abre bajo el cielo dormido
apoyado en nuestros hombros de pasto solidario.
Eres tú quien encendió los faroles de mis plazas
y repartiste, una a una, el polen a las abejas
para encender el alma con flores multiplicadas:
en cada nido germina un planeta.
Ahora tus manos, esos cálidos hogares sureños
como cabañas para hospedar a la luna
¡Ah yo le canto a tus manos, siempre presentes!
como río regando melancolías alegres.
Tus labios invitan a nacer.
27 de Junio del 2014.
Llegaste como la primavera desenredando colores
y lloviendo verdes sobre la tierra enmalezada,
desfilaron tus ojos como dos cometas perfumados
de calor, besos y calmas orquestas foliadas.
Eres la naturaleza golpeando mi ventana
y apreciando curiosa mis gafas empañadas,
mi mirada te mira de reojo
como el otoño espiando a un sol que se marcha.
O era yo el invierno, quizás una nieve concretada,
una cumbre besando una bahía imposible,
una rama humedecida de frío respiro de Julio,
un chofer de trenes exiliados de la primavera.
Pero aterrizaste tú como los meses al calendario
y tras mi sencilla espera de paciente inmóvil,
fuiste un sol de haces despeinados
desatando una cascada de luciérnagas espontáneas.
Ahora, cercano a mi, un arcoiris danza
y desvisto mi sonrisa para él y para ti,
así un paraíso se abre bajo el cielo dormido
apoyado en nuestros hombros de pasto solidario.
Eres tú quien encendió los faroles de mis plazas
y repartiste, una a una, el polen a las abejas
para encender el alma con flores multiplicadas:
en cada nido germina un planeta.
Ahora tus manos, esos cálidos hogares sureños
como cabañas para hospedar a la luna
¡Ah yo le canto a tus manos, siempre presentes!
como río regando melancolías alegres.
Tus labios invitan a nacer.
27 de Junio del 2014.