Manuel Avilés Mora
Pluma libre
¡Libérate, febril angustia mía!
Desata la tortura que somete
mis ganas de decirle que respete
el fuego que deshace mi porfía.
¡Ayúdame conciencia, que cumplía
las ordenes de un alma que malmete
y quiere ser testigo del banquete
del ogro que devora mi energía!
Aleja los alientos del engaño
que quieran ser camino que me pierda,
en medio de desierto tan extraño.
¡Acógeme! ¡No dejes que me muerda,
la bicha que de antiguo trae el daño
y quiere desmenbrarme con su cuerda!
Desata la tortura que somete
mis ganas de decirle que respete
el fuego que deshace mi porfía.
¡Ayúdame conciencia, que cumplía
las ordenes de un alma que malmete
y quiere ser testigo del banquete
del ogro que devora mi energía!
Aleja los alientos del engaño
que quieran ser camino que me pierda,
en medio de desierto tan extraño.
¡Acógeme! ¡No dejes que me muerda,
la bicha que de antiguo trae el daño
y quiere desmenbrarme con su cuerda!