pablo barattini
Poeta asiduo al portal
La Zoila Bustamantes
en una cama postrada
como un poquito de nada
se está quedando dormida.
Entre cobijas de tiempo
y recuerdos de almohada
está la Zoila cansada
de trajines y de años.
Como sombras perdidas
cruzan por su frente
los rayos del poniente
en triste despedida.
Y así,
pasó la vida
toda rodeada de niños
repartiendo su cariño
nunca le vimos vencida,
fue ternura y amor
aquella maestra rural
fue una flor en el erial
fue tiza su corazón.
Hoy
verla postrada me causa
profunda tristeza y dolor.
Bien sé que para sus años
no hay Dios que pueda invocar
ni médico ni cirujano,
ni ungüento, emplasto o sahumerio
ni está en botica el remedio
que me la pueda curar.
Y así,
la Zoila viejita
en una cama postrada
como un poquito de nada
se está quedando dormida.
en una cama postrada
como un poquito de nada
se está quedando dormida.
Entre cobijas de tiempo
y recuerdos de almohada
está la Zoila cansada
de trajines y de años.
Como sombras perdidas
cruzan por su frente
los rayos del poniente
en triste despedida.
Y así,
pasó la vida
toda rodeada de niños
repartiendo su cariño
nunca le vimos vencida,
fue ternura y amor
aquella maestra rural
fue una flor en el erial
fue tiza su corazón.
Hoy
verla postrada me causa
profunda tristeza y dolor.
Bien sé que para sus años
no hay Dios que pueda invocar
ni médico ni cirujano,
ni ungüento, emplasto o sahumerio
ni está en botica el remedio
que me la pueda curar.
Y así,
la Zoila viejita
en una cama postrada
como un poquito de nada
se está quedando dormida.