ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si te quitaran la sal
de la vida y sus recuerdos
y te empapara el silencio
de los ruidos que te faltan...
Si eternizaran la noche
y el desgarro fuese intenso
tapando el cielo con frío
del aire que clama ausencia...
Si atrás dejaran la huella
y te alejasen del río
borrando todo camino
hacia el sol del horizonte...
¿Acaso te incorporarías
entre dolor y congoja?
¿Qué emblema levantarías
si te inventaras la fuerza?
¿El de la lanza con sangre?
¿El del odio que devora?
¿El de poción de veneno?
¿O el de venganza que mancha?
¿Tendrías la entereza
de honrar firme a la memoria,
a la verdad y la justicia
por sobre demonios viles
de rencores desatados?
Pues he aquí el ejemplo
de dignidad y valentía,
empecinado amor y constancia:
las Madres de la Argentina
levantando los retratos
con corazones por manos
que se ofrecen y reclaman,
de andar las suelas gastadas
sin haber marchado en vano
y por encima de sus canas
portando Pañuelos Blancos.
de la vida y sus recuerdos
y te empapara el silencio
de los ruidos que te faltan...
Si eternizaran la noche
y el desgarro fuese intenso
tapando el cielo con frío
del aire que clama ausencia...
Si atrás dejaran la huella
y te alejasen del río
borrando todo camino
hacia el sol del horizonte...
¿Acaso te incorporarías
entre dolor y congoja?
¿Qué emblema levantarías
si te inventaras la fuerza?
¿El de la lanza con sangre?
¿El del odio que devora?
¿El de poción de veneno?
¿O el de venganza que mancha?
¿Tendrías la entereza
de honrar firme a la memoria,
a la verdad y la justicia
por sobre demonios viles
de rencores desatados?
Pues he aquí el ejemplo
de dignidad y valentía,
empecinado amor y constancia:
las Madres de la Argentina
levantando los retratos
con corazones por manos
que se ofrecen y reclaman,
de andar las suelas gastadas
sin haber marchado en vano
y por encima de sus canas
portando Pañuelos Blancos.
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