Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Amar hasta perderme, bebiendo de tus mieles;
sentir escalofríos corriendo por mis venas
y darte con mis manos, pasiones tan serenas,
que llenen de tus carnes mis límpidos manteles.
Poder ser el vestido que roza tus vergeles,
y ser amor cautivo corriendo por tus venas;
tendrías mi señora, placer en las colmenas
y noches de lujuria domando mil corceles.
¡Ay, dueña del tormento, concede mi pedido!
Y déjame beberte, sorbiendo dulce mosto
del cáliz de pasiones que impulsa tu latido;
tú, pídeme dulzura, mi verso más erguido,
que siembre de ternuras el campo más angosto,
arado por mi cuerpo... debajo del vestido.
sentir escalofríos corriendo por mis venas
y darte con mis manos, pasiones tan serenas,
que llenen de tus carnes mis límpidos manteles.
Poder ser el vestido que roza tus vergeles,
y ser amor cautivo corriendo por tus venas;
tendrías mi señora, placer en las colmenas
y noches de lujuria domando mil corceles.
¡Ay, dueña del tormento, concede mi pedido!
Y déjame beberte, sorbiendo dulce mosto
del cáliz de pasiones que impulsa tu latido;
tú, pídeme dulzura, mi verso más erguido,
que siembre de ternuras el campo más angosto,
arado por mi cuerpo... debajo del vestido.